El arte del engaño chiva

Enrique Beas

Más allá de una verdadera conferencia para explicar hacia dónde va el proyecto, el ego de Peláez y la tibieza de Vucetich, generaron muchas más dudas que certezas

Ayer en la tarde, cuando por fin hablaron los directivos del Rebaño, para dar la cara ante la humillación por el Clásico Nacional, quedó claro que existen recursos del famoso “atole con el dedo”.

Más allá de una verdadera conferencia para explicar hacia dónde va el proyecto, el ego de Peláez y la tibieza de Vucetich, generaron muchas más dudas que certezas.

Pocos conceptos de lo que pasó en la cancha, de la razón de recibir gol en todas las jornadas, de sólo ganar dos partidos de 11, de ser uno de los peores locales, de no saber resolver los juegos con los equipos más endebles de la Liga y la poca vergüenza deportiva para encarar el duelo más importante del semestre. Y no sólo eso, sino explicar cómo el Rebaño saldrá de esta crisis.

Una pantomima por donde se le vea. Queda claro por qué en Chivas el manejo de la agenda es a modo, con los medios de comunicación amigos, con cero transparencia. Viven en su burbuja y el entorno trabaja para seguir, y no exponer la baja de juego de Gudiño, el liderazgo de cartón del Pollo Briseño, la curva descendente de Molina, el poco trabajo en pelota detenida, la soberbia del Tiba Sepúlveda y la forma en la que se ha perdido la confianza en el Nene Beltrán.

Las eternas promesas de Vega y Antuna, a quienes —sin vodkas de por medio— les cuesta trabajo hacer algo en la cancha. La tibieza de JJ, quien no sabe detener un balón en los juegos trascendentes. Angulo, quien sigue sin pesar con la rojiblanca. El Chicote, quien ya jugó sus dos partidos buenos al año.

En pocas palabras, una hecatombe futbolística que no explicaron, porque era para ponerle el pecho a las balas, no la egoteca de dos grandes personajes que esperan el cheque para irse, ya que demostraron que no entienden lo que es ser de Chivas. No mandaron el mensaje más importante, ante una goleada.

El obsoleto DT del Rebaño salió ayer a capotear, como lo hizo el domingo, con tres respuestas en un minuto, sin verdadera autocrítica y sin trabajo serio en la semana para que —por fin— el Rebaño juegue a algo.

Una tristeza que Amaury siga sin entender de qué van las Chivas y permitiendo dos humillaciones: en la cancha y en una conferencia de prensa vacía, sin fundamentos del presente.

¡Bienvenidos, bienvenidos! Al arte del engaño chiva, orquestado por Peláez y el obsoleto DT, Vucetich.

@EnriqueVonBeas

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