Enemigos políticos declarados, incluso una batalla vista en tv por millones, cuando en el Congreso, con motivo del State of the Union (Informe del estado de la Unión), Trump dejó con la mano extendida a Pelosi, sentada junto a Pence, y ella en represalia rompió en pedazos el informe del Presidente de EU en su cara, ahora ambos en circunstancias distintas regresaron al tablero político/mediático en las últimas dos semanas.

Los hechos son la visita de Pelosi a la isla de Taiwán el 2 de agosto y tan sólo seis días después, el día 8, el allanamiento de la FBI a la mansión de Donald Trump en Mar-a-Lago, Florida, por una investigación criminal que se le sigue por posibles violaciones a la Ley de Espionaje al conservar documentación ultrasecreta en su domicilio particular.

En ambos movimientos se advierte que Pelosi y Trump forman parte de una estrategia mayor en la que ambos son dos piezas fundamentales en el tablero de ajedrez estadounidense. La primera sería como la Dama con mucho margen de movimiento debido al gran poder que tiene como presidenta de la Cámara de Representantes. Pero su exposición la vuelve bastante vulnerable, sobre todo en el campo internacional donde un error suyo tendría graves consecuencias para su país y el mundo.

La segunda pieza, Trump, sigue creyendo ser, cuando ya no es, el Rey. Su infinita soberbia le hace creer que goza de total impunidad para desplazarse como le plazca por todo el tablero. Erróneamente piensa que las demás piezas, sobre todo el alfil de la ley, están subordinadas a él. Pero el ajedrez también se rige por reglas y ninguna pieza está por encima de ellas, pues siempre está presente el Rule of Law (Estado de Derecho), como se lo demostró la torre Merrick Garland, el Fiscal.

En días pasados la Dama y el Rey colocados frente a frente, llevaron a cabo desplazamientos desconcertantes. El viaje a Taiwán de Pelosi despertó el coraje del gigante asiático quien de inmediato le hizo saber a EU que estaba “jugando con el fuego” de 1,400 millones de chinos al violar el principio de una sola China que ambos pactaron con Nixon y Kissinger en 1972, y enérgicamente lo conminó a “dejar de jugar la carta de [la independencia] de Taiwán”, ya que para la República Popular China la isla representa un asunto de soberanía, integridad territorial, y seguridad fronteriza. Para que no quedara en palabras, Xi Jinping, a unos meses de celebrarse el Congreso del Partido Comunista Chino, en donde busca consolidar su poder, ordenó la inmediata movilización de sus peones con una serie de ejercicios militares con misiles en aguas territoriales circundantes de Taiwán.

No queda claro ese movimiento de la Reina. ¿No era mejor preservar el status quo? ¿Qué necesidad de atizar el avispero sobre todo cuando el frente Rusia-Ucrania permanece abierto? Estratégicamente, no fue un hecho azaroso, más bien se trató de un ‘movimiento de sacrificio’ de la pieza para obtener mejor posición sobre el tablero en el Pacífico. Por lo pronto, EU ya desplegó buques de guerra al este de Taiwán.

En cuanto a Trump, aunque no se sabe todavía con certeza la información que el FBI recolectó en su residencia, el carácter ultrasecreto de la misma, resulta bastante peligroso y comprometedor. Esto sería como un autojaque al Rey republicano a meses de las elecciones legislativas en EU .

Es necesario pensar detenidamente todos los movimientos de todas las piezas del tablero para conocer la estrategia que está siguiendo Biden y a dónde quiere llegar. Ciertamente en ambos casos hubo un despliegue de fuerza, cuando su popularidad y la de Kamala siguen a la baja, para evitar que el Rey siga en jaque en el plano internacional con Putin y en el nacional con Trump.

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Docente/investigador de la UNAM

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