Aunque soy mujer de pocas palabras, es raro que me quede sin saber qué decir. Que me quede callada a propósito es otra historia, cuando trato de no ofender o aparentar que no me meto en lo que no me importa. Esta táctica me ha funcionado bien con mi familia de origen, mis padres, hermanos, sobrinos de ambos sexos y distintos temperamentos. También con ciertas amistades. No obstante, la fórmula de observar calladamente no es para todos ni para toda ocasión, puede ser contraproducente, malinterpretada y dar resultados catastróficos; puede denotar indiferencia a pesar de no haber nada más lejos de la verdad.
Lo que ha estado sucediendo en Venezuela desde el 3 de enero me tiene muy al pendiente. Delcy Rodríguez. María Corina Machado. Dos mujeres en oposición con el “yanqui imperialista” de por medio. Y se hace lo que él quiere sí o sí, como dicen por aquí. Yo no creo que sea el petróleo lo que busca sino algo más estratégico en lo cual no me voy a meter porque pudiesen ser mil cosas que yo, como ciudadana común y corriente, ignoro. Al mismo tiempo, siento una enorme tristeza por todo lo sucedido alrededor de Premio Nobel y a la vez la desesperación de la Sra. Machado al sentirse presionada a compartirlo con Trump. Premios van y vienen, pero algunos aún comandan respeto, creo que no se vale intercambiarlos como estampitas de Pokémon…Hace 20 años, viviendo en Nueva York conocí a una familia venezolana recién mudada a la torre Trump frente a las Naciones Unidas. Todo el dinero del mundo. Y ella un día me dijo “Para como van las cosas…”. Nunca fuimos amigas y nos perdimos de vista. Pero no lo olvido.
Cuando yo era chica se decía que en México el comunismo/socialismo/populismo jamás llegarían porque Estados Unidos no lo permitiría. Hoy la gente se pregunta si la siguiente ofensiva será en Cuba, Irán, Groenlandia o el país con quien comparten más de 3000 kilómetros de frontera. Y se ríen. Y yo sonrío con ellos con todo y a pesar de que no me da la menor gracia. Pero ¿qué puedo decir? ¿Cómo defiendo a México? ¿Hablo de sus playas, su comida, su gente? ¿Cómo defiendo la actuación del gobierno ante, por ejemplo, el narcotráfico o la falta de seguridad? Porque existen verdades innegables. El ruido de fondo es constante y muy preocupante no solamente en el país donde nací. En este mundo loco vivimos con los pelos de punta esperando a ver qué nueva amenaza mundial se avecina, qué nueva preocupación, cuál es el más reciente capricho de las clases gobernantes y eso es sólo parte de la ecuación. La corrupción extendida como mala yerba en todos lados, la falta de moral, de respeto al pueblo, la avaricia también generalizada por todo el mundo, en fin.
Y así está la cosa, amables lectoras y lectores. Yo no sé si calladita me vea más bonita, pero en esta ocasión no tengo palabras alentadoras, no tengo palabras, sólo pensamientos aislados, a medias, que rebotan constantemente en mi cerebro. Si este es el resultado de dos semanas viendo cuatro paredes cortesía de un par de virus entonces tengo una buena excusa: cerebro seco por causas de fuerza mayor. Pero me temo que no todo es mi imaginación. Siento que este será un año decisivo en muchos aspectos, que más que en otras épocas lo personal y lo político estarán ligados entre sí y lo peor es que no veo ni para cuando termine tanta incertidumbre. Lo tomaré con calma y filosofía tratando de recordar que el que se enoja, pierde.

