Desde el año 494 d.C., hoy 14 de febrero se celebra en casi todo el mundo el día de San Valentín de Roma, festejo que dio comienzo como contrapeso a las fiestas paganas de amor y fertilidad de antes y que, a partir de mediados del siglo XX, se coronó como día del amor y la amistad. Cupido, hijo de Venus, también hace su aparición por estas fechas. Su origen es por demás complicado ya que existen varias historias y versiones sobre un niño angelical, con alas, arco y flecha, que hace de las suyas según su humor. En pocas palabras y para no hacernos bolas, en la mitología romana representa al dios del amor y el deseo y, en la griega es Eros. Corazones por doquier. ¿Qué hacer en este día? Ceder el control remoto de la televisión sin caras largas ni condiciones. ¿Qué regalar? Afecto. Los más típicos obsequios para el ser amado como flores, chocolates, caramelos y peluches suben de precio; salir a comer, cenar o al cine imposible: todo reservado o lleno. No es queja porque no hay plan y al mismo tiempo sí es queja porque no hay plan.
Un meme que lleva algunas semanas circulando en redes sociales describe perfectamente mi situación: No quiero estar soltera pero tampoco casada, quiero un novio que aparezca y desaparezca como por arte de magia según mi capricho, que no salga con nadie más y que no alborote mi vida cada vez que nos vemos. Ya sé que no se puede todo. También sé que con el paso del tiempo y a estas alturas del partido una no se puede poner demasiado exigente por lo que hay que escoger entre pelo y panza. En lo que a mí concierne desconozco los deseos del sexo opuesto así que no sé ni en dónde estoy parada o cuántos camellos canjearía mi enamorado por mí.
Hay quienes dicen que el amor de lejos es de pendejos, a otras parejas les funciona de maravilla. En mi caso y situación actuales no aplica y en otros tiempos este tipo de relaciones no me han funcionado, no han sido lo mío. El lado positivo es que han pasado décadas desde que hice el experimento -no había whatsapp ni facetime- y ni pensar en llamadas telefónicas gratis por lo que encima de todo salía caro. Hoy en día, quién sabe, con la misma y me animo.
Todo esto viene, amables lectores y lectoras, a que he sido invitada a una boda y me hace falta el +1. Lo de menos es que el evento sea hasta finales de noviembre, el tiempo vuela y ya estamos a mediados de febrero. Algo tengo que hacer al respecto y no sé por dónde empezar. Para la ocasión quisiese un galán a quien le guste bailar mas no los pajaritos ni las de Timbiriche. Lo siento en todos sentidos. Yo prometo que con mucha insistencia podría bailar salsa con todo y a pesar de llevar tacones por ser acontecimiento especial, pero si mi futura pareja prefiere hacer pocos ridículos o le da pena ajena, que se olvide entonces de la salsa, bachata, regatón o lambada. Tango. Vals. Nada que implique coreografía. Que le guste viajar y subirse al turibús aumenta enormemente las posibilidades de que algún valiente candidato llene el vacío en la mesa y/o mi corazón. Podríamos comparar experiencias de vida sin mencionar a los exes, hablar del menú, criticar al resto de los invitados, maldecir a Cupido y San Valentín por poner a la gente en este tipo de aprietos. Entonces, ¿quién sabe? A lo mejor y el año que viene soy yo quien celebra a lo largo y ancho del planeta mis migas con estos dos intrigantes, influyentes y divisivos personajes de la historia.

