Por Luis Ángel Bravo Espinosa

Al igual que ocurrió en Qatar 2022, el Mundial 2026 en México no está exento de críticas. No obstante, a diferencia de la Copa Mundial pasada, las críticas no solo provienen de fuera, sino también de adentro.

En julio de 2025, cientos de activistas se congregaron al sur de la Ciudad de México con el fin de protestar contra la gentrificación, producto de la especulación inmobiliaria generada por el Mundial de Futbol.

Los manifestantes, mientras coreaban frases como “Sin regulación no hay Mundial” o “Vivienda sí, Mundial no”, exigían al gobierno la cancelación de proyectos inmobiliarios que podían aumentar desmedidamente el precio de las rentas en la zona. Esta situación, afirman los vecinos, no solo tiene consecuencias económicas para la comunidad, sino también para la movilidad y el acceso al agua.

El gobierno capitalino, en un intento desesperado por acallar las voces contra la llegada —por tercera vez— a territorio mexicano de la máxima competencia de futbol a nivel global, propuso una serie de medidas que, aunque en discurso suenan prometedoras, en realidad dejan mucho que desear.

La Jefa de gobierno, Clara Brugada, planteó un plan maestro en el que se incluyen medidas para contrarrestar la gentrificación en tan solo 12 colonias de toda la Ciudad de México. Alcaldías como Iztapalapa, Coyoacán o Tlalpan —donde se disputará el partido inaugural en el Estadio Azteca— quedaron completamente fuera de la intervención del gobierno. Así pues, las demandas y preocupaciones de los habitantes por el Mundial quedaron relegadas al olvido.

Aunado a las críticas provenientes de los habitantes del sur de la ciudad, se le suma más recientemente la de la familia de Ana Ameli García, una joven universitaria desaparecida desde el 12 de julio de 2025 –han transcurrido ya más de doscientos días.

Tras denunciar la posible complicidad u omisión de la fiscalía capitalina, la familia llevó el caso ante el Comité de Desapariciones Forzadas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), esperando que su voz sea escuchada y que la presión internacional rinda frutos.

La familia hizo un llamado a la FIFA alertando sobre la seguridad de visitantes y jugadores en territorio mexicano. Si no podemos asegurar la seguridad de los nuestros, ¿qué nos lleva a pensar que la de los demás sí?

Estudiante de la Licenciatura en Ciencia Política y Relaciones Internacionales del CIDE.

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