Registro, mapa e inventario de Federico Reyes Heroles

Élmer Mendoza

Toca asuntos, cosas y momentos que hemos vivido de diversas maneras. Todo con un espíritu de conversación que consigue que el presente libro sea un referente de cada quien

Este libro es una conversación. ¿A qué velocidad viaja el alma? Para estar en ella usted no tiene que conocer al autor, simplemente leerlo y mientras lo hace escuchará a un ser humano que reconoce que: “Escribir en mucho es… admitir de manera explícita o velada dudas o dilemas que llevamos dentro”. Si alguien confiesa lo anterior, está usted ante un alma blanca con la que puede intercambiar recuerdos y sueños, desde el nacimiento hasta la madurez, apreciando cada experiencia de vida. Esa impresión tengo tras mi contacto con Registro, mapa e inventario de uno mismo, de Federico Reyes Heroles, publicado por Alfaguara del grupo Penguin Random House, en septiembre de 2020 en México.

Reyes Heroles toca asuntos, cosas y momentos que hemos vivido de diversas maneras. Todo con un espíritu de conversación que consigue que el presente libro sea un referente de cada quien. Escuelas, viajes, amistades, sueños, aprendizajes, música, árboles, jardines “que son un compendio de emociones”, mascotas, gustos por el vino y la comida, el amor, las caricias, maneras de pasar el día, el trabajo, los lectores, las despedidas, la muerte. Es decir, todo lo que forma parte de nuestros pequeños universos en ebullición constante. Hay una atmósfera de complicidad de la que usted no querrá escapar. ¿Para qué? Uno es lo que es y es bueno reconocerlo y disfrutarlo o sufrirlo. Usted puede refutar algunas de las posturas de Reyes Heroles, claro, es una conversación, pero no podrá negar que los gruesos hilos con que teje este libro son muy fuertes y parte de nuestra memoria cultural. Por ejemplo, según Montaigne, “sin buena fe es imposible mirar la vida”, y al final remata al referirse a una persona que se ha ido, “su almacén de satisfacciones siempre estaba lleno”. Definitivamente es un libro para encontrarse consigo mismo. Descubrirán que la senda que hemos seguido en nuestra vida estaba llena de sombras protectoras. Como la de Luis Rius, que dijo: “No se puede vivir como si la belleza no existiera”.

Federico Reyes Heroles es un escritor que se dio el tiempo de compartir con nosotros sus puntos de referencia. Ese legado de sus precursores que le enseñaron a vivir y que muchos de nosotros seguramente compartimos. Recomienda tener paciencia, no grite, “para una buena conversación los impulsos son un ingrediente riesgoso”, y resulta difícil no estar de acuerdo, ¿quién soporta a una persona que no le para la boca? Nada mejor que aprender a sobrellevar la cotidianidad, no importa dónde te encuentres; lo único que debes hacer es responder a lo que eres. El autor dice que “cantar en la regadera es un buen hábito”, sobre todo cuando nace de un impulso, cuya explicación encontrarán en este Registro de sí mismo. Por favor deténgase en la música. Hay muchas sugerencias, ¿por qué le gustará tanto la sinfonía número siete de Beethoven? Quizá la respuesta está en el silencio, según Reyes Heroles, “gran compañero de la música”. Dedica parte a las amistades, claro, es una conversación, e invita a “hacer de la mano un emisario de amistad”. Consagra un apartado a las caricias, pero voy a dejar que usted lo descubra y actúe, según le parezca, pero es una maravilla. Pues eso, compartan este libro consigo mismos, y si les da el impulso, con las personas que más quieren y estén dispuestas a continuar la conversación. Reyes Heroles hace siesta con piyama igual que Neruda, ¿y ustedes? Ya me contarán.

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