Rafael Courtoisie y su poética supercalifragilística

Élmer Mendoza

Courtoisie deja claro que la poesía no es de quien la trabaja, sino de los que se dejan envolver con su canto y no temen flotar en el espacio donde el lenguaje es un pozo sin fondo de luces mortecinas

“En medio de una multitud/ la intimidad es el grito/ que no se da…”, sentencia Rafael Courtoisie en su libro Antología inventada, publicado por el FCE en México, en 2020. Se trata de una recopilación de voces que van desde el siglo V a.C. hasta 3016. Como pueden percibir, nada es imposible para un poeta creativo, y menos para uno que concibe la poesía como un balón de futbol con el que sólo es necesario anotar un gol para partir el futuro de dos países. Hay voces suaves, arenosas, fuertes, amenazantes, quebradas, sensuales y ridículas. Está la media voz de Juan Rulfo, pero sus mitades son tan grandes que sobresalen de las páginas y uno debe cuidar que no se manchen con las caras de los incrédulos, o se maltraten con el liquen que crece en las axilas de los fantasmas.

Rafael Courtoisie nació en Montevideo, Uruguay, en 1958. Es un poeta de una imaginación deslumbrante, dotado de múltiples recursos para escuchar todos las voces en todos los espacios y transcribirlas. Propone un ludismo profundo en su poesía, donde todo va más allá de sí mismo. En la fiesta que es este libro, están presentes Bob Dylan, Virginia Woolf, Jean-Paul Sartre, Lao-Tse, Sylvia Plath, Ludwig Wittgenstein, Rubén Darío, Emily Dickinson, Leonard Cohen, Clarice Lispector, Franz Kafka, Princesa Li Dao Po, Antonio Porchia, Raymond Carver, Tzvetan Todorov, Juan Rulfo, Camille Claudel que pasa a saludar y Donald Trump; sí, lo mismo pensé, pero ya verán que el señor no sólo sabe peinar sus canas. A partir de estas voces, el poeta nos destina versos que son semillas que germinan y crecen tanto que terminan por copar el corazón. Courtoisie deja claro que la poesía no es de quien la trabaja, sino de los que se dejan envolver con su canto y no temen flotar en el espacio donde el lenguaje es un pozo sin fondo de luces mortecinas. He contado 1806 personas que han reclamado al poeta, “humedecí tu palabra con mi lengua”, y no estoy en Antología inventada, ¿por qué? “Ser humano no es pretexto”; entonces llegan las mariposas amarillas y a muchos nos queda claro que “la pulpa dulce de la idea” es el camino oscuro donde “la bestia de los años devora los recuerdos”. Shit. Y usted sabe que la gran dicha de los niños es que tienen pocos recuerdos.

Sylvia Plath los incitará a reír cuando menciona Londres, aunque después sus pensamientos serán caballos galopando en la noche. ¿Les revelo algo? Con Donald Trump se desternillarán de risa y por un instante pensarán que fue un placer conocerlo. De ahí que el filósofo austriaco de la lista exponga nada convencido: “Lo poco que soy/ es demasiado”, y estarán de acuerdo en que “nada tiene explicación/ sólo belleza”, ese oportuno salvavidas, y pensarán en la princesa y escucharán su voz dulcísima que murmura: “Bésate con mis labios”, ¡ooh! y aquí cerramos la boca y escuchamos al poeta que revela: “la poesía crea lo que dice”; entonces la tierra, el aire, el agua y el fuego lo buscan para prestarle sus onomatopeyas y lo animan para que no viva más en esa “ciudad de hampones y gerentes”, donde la noche es un condominio con la puerta cerrada. Lo que deseo comentar es que Rafael Courtoisie es un gran poeta, que me encanta su juego y que la próxima vez que lo encuentre le voy a presentar a Mary Poppins y nos tomaremos un té frío siguiendo la receta de Elizabeth Bishop, y algo más. (Texto encontrado en un dibujario de Rafael Courtoisie en febrero de 2580).

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