Páradais, una novela de Fernanda Melchor

Élmer Mendoza

Hay un decidido virtuosismo en su manera de narrar que atrapa desde el principio. Un factor que a la mayoría de los lectores nos agrada

Fernanda Melchor cuenta historias de nacidos para perder. Personajes que sólo se interesan por dos o tres cosas y podrían dejar que el mundo rodara tranquilamente, pero no; con pasmosa disposición se embarcan en operaciones que terminan por hundirlos en un fango apestoso y movedizo del que les será imposible escapar. Tal es la historia de Polo y Franco Andrade, las figuras principales de Páradais, novela publicada por Penguin Random House, en México, en febrero de 2021. El primero es el jardinero en ese hermoso fraccionamiento de cinco estrellas, y el segundo vive allí con sus abuelos. Ambos son unos pobres diablos expulsados de la escuela, pero Franco pertenece a una familia rica. La novela cuenta cómo coinciden y lo que pasa con este par de jóvenes que los convierte en cadáveres de sí mismos.

Fernanda Melchor, nacida en Veracruz, México, en 1982, es una de las novelistas más talentosas de su generación. Ha desarrollado un estilo duro, continuo, rebosante, que no da tregua al lector exigente. Es dueña de una voz sólida y resuelta. Imperativa. Ese poder surge del territorio lingüístico que maneja en el que es una experta. Pero no es sólo su conocimiento profundo del código lingüístico de los de hasta abajo lo que define su personalidad narrativa, sino el control del ritmo narrativo donde consigue ficcionalizar con un alto grado de perfección, una historia tremenda. Hay un decidido virtuosismo en su manera de narrar que atrapa desde el principio. Un factor que a la mayoría de los lectores nos agrada. Digamos que apreciamos una novela que nos mantiene con el alma en vilo y que cuesta no leer de corrido. Desde luego que hay otros personajes que también están perfectamente perfilados: la mamá de Polo, Zorayda, Milton, el abuelo, Marián, el señor Maroño y sus pequeños hijos, los abuelos y el papá de Franco, Urquiza y la Condesa Sangrienta. El lindo fraccionamiento Páradais está ubicado en una zona tropical, a la orilla de un río, muy cerca del mar y Polo es el encargado de mantenerlo impecable.

Franco es gordo fofo y blanco, con la cara llena de espinillas, Polo es flaco y moreno. Su afición al alcohol hace que se encuentren con frecuencia en un muelle instalado en el río. Beben de noche. A escondidas. El gordo platica sobre sus apetitos sexuales insaciables y Polo lo escucha un poco fastidiado. Por esos días llegan a vivir los Maroño y Franco se prenda de la señora Marián, que proyecta el atractivo de las mujeres maduras que cuidan su figura 24 horas. Perfecta por delante y por detrás. Entonces las elucubraciones del gordo tienen una protagonista. Mientras beben hasta embriagarse, cuenta las maneras en que podría estar con ella en una cama. Polo piensa que está deschavetado pero no se lo dice; Claro, el gordo paga las botellas con que se entretienen en ese lugar, al lado de la mansión de la Condesa Sangrienta, un sitio al que el jardinero tiene cuidado de no acercarse demasiado. Franco planea cómo satisfacer sus deseos con Marián e involucra a Polo, cuyo único deseo es trabajar con “aquellos”, el violento grupo al que sirve su primo Milton y así dejar ese oficio tan duro y la casa de su madre donde le resulta imposible vivir. Lo que ocurre después de que se ponen de acuerdo, es esa clase de asunto que a usted le gusta descubrir y ni la autora se atrevería a privarlo de esa satisfacción. Páradais es una novela que sacude, que llega al hueso. Ya me contarán su experiencia. 

 

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