Mujeres que escriben del cuerpo sin esconder sus fluidos

Élmer Mendoza

Todos los cuentos son perfectos. Cada autora supo cómo tratar el género y conseguir una obra de gran nivel

“Una antología es una historia de ausencias”, expresa Juan Casamayor en una interesante conversación con Socorro Venegas, al referirse a Vindictas, libro de cuentos que ambos editaron, publicado por la UNAM y Editorial Páginas de Espuma en agosto de 2020. Reunieron a 20 escritoras de gran sensibilidad con la idea de contribuir a llenar el tremendo vacío de plumas femeninas en nuestra historia literaria y en la individual de ser lectores. Todas son latinoamericanas. María Luisa Elío nació en España pero hizo su vida en México. Por ahora no se me ocurre quién pudiera señalar ausencias, porque realmente la selección es una muestra de la creatividad, imaginación y conocimiento de técnicas narrativas de todas, desde el trabajo preciso en extensión de la chilena Marta Brunet, a la intensidad dramática de María Virginia Estenssoro, nacida en La Paz, Bolivia, en 1903.

En Vindictas, “las escritoras… se juegan el cuerpo y lo convierten en lenguaje”, afirma Socorro Venegas, y no le falta razón porque enseguida se percibe una femineidad sin cortapisas, justo como corresponde al trabajo creador. La mayor parte de los textos tratan de parejas y la variedad de situaciones que pueden presentarse. Los espacios son urbanos, pequeños pueblos, selváticos y otros que les llamarán la atención. Sobresalen los personajes femeninos y cada tipo que aparece es una mujer posible. Hay casos muy fuertes, como los de Marvel Moreno, Rosario Ferré y Bertalicia Peralta, que muchas lectoras podrían considerar excesivos; sin embargo hay otros que lograrán abrir el camino a su corazón. Todos los cuentos son perfectos. Cada autora supo cómo tratar el género y conseguir una obra de gran nivel. Y no sólo en la estructura y el manejo premeditado de la tensión narrativa, sino en el lenguaje que es parte fundamental de cualquier texto literario. Sobresale el cuento de la paraguaya Susy Delgado, que además del español utiliza expresiones en guaraní, uno de los idiomas oficiales de su país.

El universo femenino es un misterio luminoso que es imposible ubicar completamente. En este libro, la mayoría de las autoras dan pistas para que los demás no vivamos eternamente deslumbrados. Cada mujer en el mundo se ajusta a una definición que es la suya propia y de nadie más. Quizá puedan reflexionar sobre este asunto mientras leen cada una de las piezas de esta antología. Me pregunto: ¿Qué opinarán de Barlovento? Marvel Moreno trabaja puntos muy finos que hacen que su cuento esté completamente logrado; me atrevo a vaticinar que no dejarán de comentar el de la ecuatoriana Gilda Holst y surgirán varias preguntas; de Mercedes Gordillo, que nació en Managua en 1938, eligieron uno de los mejores cuentos de Vindictas; desarrolla una de las máximas tentaciones de cualquier persona que intenta escribir. Ya lo verán. Un sentimiento similar produce “Desaparecida”, de la guatemalteca Ivonne Recinos Aquino. El cuento de Rosario Ferré, nacida en Puerto Rico en 1938, les dejará sonrisas e interrogaciones. Sugiero que escuchen un bolero después de leerlo. La boliviana María Virginia Estenssoro les sorprenderá por su estilo y por el tema que justamente proporciona un espacio alternativo para la acción. En fin, he señalado algunas autoras y sus temas porque mi mayor deseo es compartir mi experiencia de lectura. Por supuesto que ustedes tendrán la suya y la verdad de eso se trata, de experimentar que estamos en el mismo paraíso de Borges.

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