Esta bestia que habitamos, una novela de BEF

Élmer Mendoza

Si a usted le duele este país, le gustará mucho esta novela y hasta podría mirar de otra manera a los policías... que diariamente se la juegan

Lo volvió a hacer. Nuevamente Bernardo Fernández nos entrega una excelente novela policiaca, Esta bestia que habitamos, un caso del Járcor, publicada por Océano en México, en abril de 2021. Es un registro frenético de corrupción, desamor, abandono, desigualdad social, cultura musical y el lenguaje más vivaz de la Ciudad de México, probablemente concebida como una bestia que ni la más bella princesa podría controlar. Si a usted le duele este país, le gustará mucho esta novela y hasta podría mirar de otra manera a los policías, esos hombres y mujeres que diariamente se la juegan y aunque conocen bien las reglas, parece que son nacidos para perder. El autor señala que los mandos les preguntan: “¿Qué vas a traerme, dinero o trabajo?” Entonces podríamos estar pagando doble: el sueldo de esos jefes y este excedente callejero.

BEF nació en la Ciudad de México en 1972 y es uno de los novelistas que ha convertido la ciudad en uno de sus personajes, con sus calles, taquerías, antros, barrios y habitantes de todos los perfiles. Su detective más notable es Andrea Mijangos, pero el que se mueve aquí es el Járcot, “llamadme Ismael”, el compañero de Mijangos que al parecer se encuentra visitando a sus padres. La novela tiene dos momentos en que aparece la capisa Lizzy Zubiaga, que usted debe conocer. Dejo en sus manos especular sobre esta circunstancia y voy a Esta bestia que habitamos, una obra que lo hará respetar el género policiaco. Un publicista aparece muerto en la calle. La prensa critica duramente las fallidas políticas del combate a la delincuencia. Los políticos exigen a la Policía de Investigación resolver el caso rápidamente y al que le toca bailar es al Járcot, que al frente de un equipo de agentes avanzará poco a poco en un caso donde topan con un entramado de intereses que les costará avanzar sobre el fuego sin quemarse. El Járcot entrará en este universo de obstáculos que lo único que logran es estimularlo. Ya verán cómo consigue descubrir a ciertos personajes que llegaron “al palacio de la sabiduría por el camino del exceso.”

El forense descubre que el publicista de nombre Gavlik ha sido envenenado con gotas para los ojos. Investigando a la víctima, descubren que fue fundador de una agencia desaparecida, que uno de sus dos compañeros murió de un infarto en condiciones sospechosas y que el otro está desaparecido. Detrás de eso hay una campaña de publicidad para promocionar el jitomate mexicano en el mundo, contratada por el gobierno que podría tener otra finalidad. Lo que cuenta el autor, de manera perfecta, lo llevará a pensar primero, que algo ha escuchado sobre asuntos parecidos, y que en este país las campañas gubernamentales tienen un sentido somnífero que asumimos con singular alegría. ¿Ha escuchado algo sobre los logros de “la legislatura de la paridad de géneros”. Pues eso. BEF nos cuenta una historia que es fuego puro, calor que quema, que nos invita a abrir los ojos y a tener límites con el alcohol. Les va a gustar la parte donde cuenta la historia del Járcot, que surgió de una familia que creía en la educación; su etapa de punk, de vocalista, de amoroso y de abandonado. ¿Han visto a alguien sufrir por un amor perdido? Pues no se compara con lo que le pasa al Járcot, que además reconoce que le gusta mucho una mujer a la que no se atreve a tocar. Esta bestia que habitamos es una gran novela con un taxi peligroso, y será más grande ahora que ustedes la lean. Ya me contarán.

 

 

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