Demasiado odio de Sara Sefchovich

Élmer Mendoza

Es excitante leer esta novela. La imaginación de Sara es infinita, además de esos personajes que navegan entre la ingenuidad y el deseo de hacer algo.

“En México todos los días matan secuestran torturan violan extorsionan, y muchas de esas cosas ya ni siquiera se cuentan y aunque las cuenten no pasa nada, como si fuera normal.” Señala Sara Sefchovich en Demasiado odio, novela publicada por Océano en México, en 2020. Como pueden notar, recrea una radiografía de un país en vilo y el perfil de un joven que vive para ser violento. Resulta revelador los hilos que la autora elige para tejer una historia llena de puntos de referencia de atentados sangrientos no sólo de México, sino en un mundo en el que ocurren tantos actos a los que cuesta encontrarles fundamento. Tal vez esta novela sirva para definir una época de tanta desolación y desprecio por la vida. “Lo de los atentados llegó para quedarse porque a mucha gente le agrada la violencia.” Piense nomás en eso.

Sara Sefchovich, que nació en la Ciudad de México, domina la creación de personajes, espacios y la progresión de la tensión narrativa. Con una escritura fina, divertida y precisa, nos conduce por laberintos llenos de sombras, sin música, pero con una voz cálida que nos invita a continuar como si estuviéramos rumbo al paraíso. La novela es una larga misiva que nunca lo parece. Beatriz le escribe a su sobrina Beatriz desde el fondo de su corazón. Le escribe porque necesita contarle. Está viviendo cosas extraordinarias, “¿por qué lo hice? No lo sé. Simplemente lo hice.” Y no puede resistir el impulso de confiarle sus correrías a su única pariente. Se trata de una mujer madura con una historia de buenas mañanas y mejores noches. Tuvo un amante con el que recorrió el país y experimentó las más increíbles emociones que son capaces de generar dos cuerpos que se buscan, se encuentran y se compenetran. En algún momento queda sola y se lanza a visitar lugares de México. En ninguno se siente bien y decide ir a Morelia pero termina en Apatzingán. Allí le pasarán cosas que usted tiene derecho a descubrir. Lo único que le diré es que allí conoce a Poncho, un joven que es parte de una banda de esas que matan, mutilan, cobran piso, vigilan y son las dueñas de vidas y haciendas. Una noche, Poncho escapa de un atentado y desaparece.

Meses después Beatriz lo rescata de una prisión americana y será el principio de una serie de aventuras que los sorprenderán, reirán, no comprenderán. Al final se quedarán con el Jesús en la boca. Es excitante leer esta novela. La imaginación de Sara es infinita, además de esos personajes que navegan entre la ingenuidad y el deseo de hacer algo, aunque sea asesinar a cientos de personas. “¿Se da usted cuenta de que si juntamos narcotráfico y terrorismo seremos invencibles?” Dice Poncho a Beatriz, y ella reflexiona una respuesta que se la deja a usted. Porque hay acciones como el incendio que devastó la mitad de Notre Dame, que usted se va a enterar quién lo generó, o quién estaba detrás de las explosiones de Atocha, en Madrid, o quién atropelló y mató a ocho personas en el puente de Londres, o los asesinatos que no terminan en la tierra michoacana. Hay páginas que uno lee sonriendo y otras en que se ponen los pelos de punta. En fin, es una excelente novela que los mantendrá con la atención al máximo porque encierra la virtud de ser una caja de sorpresas. Qué gusto que tenemos novelas como esta en la literatura mexicana. Qué gusto que llegamos a diciembre con el ánimo de desearles una navidad llena de hermosos recuerdos, que servirán para decir salud con quienes cohabitan. ¡Salud!

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