La novela ganadora del Premio Chihuahua de literatura 2020 es magnífica. José Juan Aboytia, miembro del Colectivo Zurdo Mendieta, expone un registro lacerante de la vida en esa ciudad fronteriza sin abandonar las reglas de la ficción; presenta una ciudad donde no hay límites, donde padres e hijas tienen una manera de interpretar su papel en esta vida que no es el esperado y tal vez el menos conveniente. Paraíso difícil de roer, publicada por Nitro Press y el Colectivo Zurdo Mendieta, en la Ciudad de México en agosto de 2021, cuenta la historia de una familia y de tres chicas cuyas vidas son una madeja de estambre entre las garras de un gato.

Les puedo adelantar algunos detalles. El Contador, un experto en lavado de dinero, contrata al padre de Ana María y Mariana y a su despacho, para llevar sus cuentas. El señor, que está quebrado acepta. Luego el lavador exige que le entregue a Ana María, su hija mayor, como esposa. ¿Imaginan? Tiempo después la joven señora aparece muerta y abusada. Entonces lo presiona para que le ceda a la hermosa Mariana, uno de los personajes importantes de esta novela, a quien le toca vivir el infierno que es ser esposa de un delincuente, con sus pistoleros: el Gordo, el Niño, luego el JM y el Nuevo. El primero es un pobre infeliz atrapado en el porno, lo imagino como un programador de bots sin una vida propia, el Niño está enamorado de Mariana aunque no se lo dice porque podría perder la vida, el JM es el mayor, el experto en armas y el Nuevo está ubicándose en el trabajo. Kerra es una bella joven que hace varios descubrimientos de sí misma que los sacudirán. Fernanda, que padece bulimia, es un cuadro terrible de lo que puede ocurrirle a una joven que apuesta todo a su delgadez, y Carol, que muere por un novio decente y formal aunque su pequeño universo no da para mucho. Vive preocupada por eso. Las tres son amigas cercanas de Mariana.

José Juan Aboytia, que nació en Ensenada, B.C., pero que ha vivido toda la vida en Juárez, desarrolla de manera inquietante cada una de las personajes. Las cuatro son jóvenes atractivas que están en el peligroso abismo de no saber qué hacer, o en el caso de Mariana, no decidirse a actuar. A lo largo de la novela, que en todos los capítulos tiene un epígrafe musical, cada una de ellas se moverá en pos de sus demonios o de su futuro, sin tener claro si se encuentran en el camino correcto. Los padres de Mariana están perdidos en su estupidez, la madre de Fernanda en su religión y los de Kerra y Carol son una sombra. Con mano segura, el autor lleva a cada personaje al punto donde podría estar su destino. Una novela es un ente vivo porque sorprende. Mientras la ciudad se empeña en acrecentar su fama de difícil, las chicas se mueven, lo mismo el Niño, que es un joven que nunca sabe dónde está parado. Crear un personaje es difícil. Aboytia no solo crea uno, crea un grupo sin cuya presencia Paraíso difícil de roer sería otra cosa.

Es una novela decididamente negra, con un claro universo físico y otro no menos intenso, emocional. Con esta obra notará que no hay momentos libres, que aunque usted no lo sepa, mientras usted conversa con sus amigos o descansa, alguien está moviendo el timón de su barco, esa nave maravillosa que navega sobre la montaña y el desierto. Un buen libro es un trozo de memoria que acompaña por siempre, un elemento sutil que hace brillar los ojos. De esos es Paraíso difícil de roer. Ya lo verá.

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