Alberto Chimal y una ciudad arrasada

Élmer Mendoza

Alberto Chimal, que nació en Toluca, México, en 1970, es el mejor autor mexicano que desarrolla universos de ciencia ficción y anticipación. Además es uno de los escritores que más trabaja con niños y jóvenes

Hay escritores que tienen el instinto premonitorio muy desarrollado y es lo que deja ver Alberto Chimal en su novela La noche en la zona M, publicada por el Fondo de Cultura Económica, en México, en 2019. Nos cuenta el estado de destrucción en que se encuentra la Ciudad de México en el siglo XXII, una verdadera ruina dividida en pequeños estados de poder, gobernados por violentos dictadores respaldados por una tropa de efectivos idiotizados, donde han desaparecido la educación, la industria, la cultura y millones de habitantes; subsiste en ella una sociedad donde todos mueren jóvenes y no es posible aspirar a nada. La parte donde se desarrolla la novela es el Centro, que tiene un fuerte donde viven los personajes de esta historia. También menciona lugares como Xoco, Lindavista, Chapu, Azcapotzalco, Neza, La Ciudadela, Indios verdes y calles como el Eje Central, Bucareli, Río Churubusco, Vizcaínas y algunas más. La zona más peligrosa es la M, habitada por seres de pesadilla.

Alberto Chimal, que nació en Toluca, México, en 1970, es el mejor autor mexicano que desarrolla universos de ciencia ficción y anticipación. Además es uno de los escritores que más trabaja con niños y jóvenes en la promoción de la lectura y en abrir puertas a la imaginación: la amistosa de la casa. Aparte de los elementos de reflexión que contiene esta novela, que señala lo que pasa con las instituciones educativas, científicas y de promoción de la cultura cuando les retiran el financiamiento, cuenta una subyugante aventura donde Sita, una joven que acaba de salir de la pubertad; su abuela Lucina; una ingeniera en electrónica; Plebe, su mejor amiga; el Sombra, el chico que le gusta, y Celeste huyen del Fuerte porque para ella es imposible continuar viviendo allí, ¿por qué? No me atrevo a revelarlo, y me parece mejor que ustedes descubran la situación que debe enfrentar esta chica de carácter fuerte, que pelea un día sí y otro también con su abuela, que es la encargada de proyectar películas rescatadas a la tropa y a las mujeres, que no deben ver las mismas, que poco sabe de sus padres asesinados y tiene una profunda amistad con Celeste, alguien que ustedes apreciarán y también desearán tenerla cerca en los momentos complicados de la vida moderna.

Chimal trabaja tres partes: la primera es la huida del Fuerte, la segunda es la descripción de los días previos en que cuenta cómo es la vida en ese lugar, cómo están organizados, qué comen, las relaciones amorosas, la religión, la fiesta, el Tesoro, como llaman a toda la información del pasado que guardan almacenada en computadoras, un mercadillo que funciona en la antigua calle República de El Salvador, donde trabaja un señor que consigue casi todo, desde discos de vinilo aunque no hay tocadiscos, hasta miel de abeja que nadie sabe dónde se produce, a la que por cierto, Sita es aficionada. Por supuesto, el Jefe es omnipresente y nadie se atreve ni siquiera a pensar que tenga una debilidad. Durante varios días asistimos a la vida en esta zona de una ciudad devastada, hasta que llega el momento en que no tienen más opción que escapar. Lucina y Celeste tienen tiempo ideando un plan y reconocen que llegó el momento de ponerlo en práctica. La tercera parte de La noche en la zona M es una continuación de la primera, cuando buscan llegar a un punto donde la abuela espera que sean bien recibidas. Sé que después de leer esta novela querrán mucho más a Alberto Chimal. Me cae si no.

 

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