Tecleo y borro. Como cada semana, estoy frente a la pantalla. Con la misma sensación de siempre. Viendo la imponente “hoja en blanco”.

Desde un día antes y horas previas pienso en frases. Me cuento historias. Me queman imágenes.

¿Cómo nombrar las ideas? ¿Cómo plasmar una realidad, entre muchas otras? ¿Cómo ejercer de la mejor manera tan apasionante profesión?

Hoy no es un día de gran alegría.

De tristeza, tal vez.

Pero quizá la palabra más cercana sea, de melancolía.

Como cuando la vida nos sorprende con su velocidad.

Como cuando miramos por última vez el salón de clase que, de pronto, tenemos que abandonar.

Como cuando los hijos salimos para siempre de casa.

Como cuando se cierran etapas.

Hoy concluye una muy especial para mí. Intensa y bella.

Termina mi colaboración, queridos y queridas lectoras de EL UNIVERSAL.

Ha sido un honor escribir en estas páginas. En esta plataforma. Y, sobre todo, contar con
ustedes.

Siempre agradeceré al Lic. Juan Francisco Ealy Ortiz haber defendido la permanencia de mi columna de opinión, por muy fuertes que fueran los vientos.

A él y a su familia, gracias.

Dejo gratos recuerdos y buenos amigos y amigas. Un abrazo.

Extrañaré estos días.

Echaré de menos esa llamada telefónica de cada jueves por la tarde a mi madre y a mi padre. Para hacerlos felices (a veces preocupados) cómplices de mi texto, justo antes de darle “enviar”.

No quiero presionar esa tecla. Pero ya es hora.

Antes, llamaré a mis amados octogenarios para narrarles un momento.

Estimados seguidores de EL UNIVERSAL y de esta columna que hoy se despide, todo mi cariño y reconocimiento.

Nos vemos; nos leemos; en donde el destino, espero venturoso, nos lleve.

Porque, “Razones y Pasiones” para reportear, debatir, informar, opinar, compartir… no faltarán.

Hasta luego.

Twitter: @elisaalanis
Facebook: Elisa-Alanís-Zurutuza

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