Los últimos acontecimientos en Medio Oriente tienen un sabor a los años setenta del siglo pasado. Quienes lo vivimos no podemos olvidar la Guerra de Vietnam; en aquella oportunidad los Estados Unidos disponían de todos los recursos militares de la época, la mejor tecnología militar y la aplicación de recursos bélicos que soslayaban los Convenios de Ginebra que trataban de “humanizar” las guerras, después de arrojar químicos que alteraban la selva, bombardear sistemáticamente el terreno con “alfombras de bombas”, los Estados Unidos tuvieron que retirarse en forma vergonzosa. La foto del helicóptero saliendo de la azotea de la embajada norteamericana en Saigón (hoy Ciudad Ho Chi Minh), con personas colgadas del mismo fue el símbolo de la derrota, que pudimos apreciar el 30 de abril de 1975.

La derrota de Estados Unidos generó el “Síndrome de Vietnam”, los ciudadanos norteamericanos no podían explicarse las razones de la derrota y las bajas sufridas, 58,220 muertos y 300,000 heridos, ello llevó a que los Estados Unidos analizaran y se prepararan para desquitarse en la próxima, llegó en pocos años y fue humillante. El 16 de enero de 1979 el Sha de Persia, Reza Pahlavi debió abdicar y huir hacia Egipto, se implantó la República Islámica de Irán.

El 4 de noviembre de 1979 un grupo de estudiantes, relacionados con lo que luego sería la Guardia Revolucionaria de Irán, el ejército que garantiza la vigencia del régimen fundamentalista, tomó la Embajada de los Estados Unidos en Teherán, con más de 50 rehenes del personal diplomático y se mantuvo durante 444 días, hubo un fallido intento de rescate el 24 de abril de 1980 y finalmente el 20 de enero de 1981, minutos después que el presidente Regan asumiera la presidencia fueron liberados. Años después se conoció que Regan pactó con los iraníes para que retuvieran los rehenes y le hicieran perder la reelección a Jimmy Carter.

Debemos entender que desde 1979 la República Islámica de Irán sabe que su enemigo histórico son los Estados Unidos y llevan 46 años preparándose para una confrontación, para lo cual tienen recursos derivados del petróleo, controlan alrededor del 20% del mercado mundial, tienen 96 millones de habitantes y a pesar del régimen de sanciones operado desde 1979 con distintas variantes Irán se fue preparando tecnológica y militarmente para una confrontación con los Estados Unidos y en estrecha relación con China, Corea del Norte y Rusia, quienes si bien tienen profundas discrepancias ideológicas con el régimen fundamentalista chiita de Irán, saben que tienen un enemigo en común: los Estados Unidos.

El modelo adoptado es el modelo Vietnam y Post-Vietnam, que entendemos por ellos. El modelo Vietnam muestra que un pueblo decidido a confrontarse contra un ejército foráneo puede vencer, aún con diferencias tecnológicas en contra. El modelo Post-Vietnam cosiste en que ningún político puede arriesgarse a repetir la escena de los cadáveres llegando en bolsas de plástico y miles de mutilados por la guerra. Esto lleva a que los Estados Unidos se hayan preparado para golpes militares de corto plazo y buenos resultados, como fue el secuestro de Maduro y su esposa. Lo que sigue es la instalación de un régimen de protectorado donde deja a un gobierno local, que tiene cierto control territorial, pero controla su economía y las relaciones exteriores, lo que quiere evitar es el costo de un ejército de ocupación permanente por el costo político y militar como fue el caso de Afganistán. Ese modelo aparentemente lo implantó en Venezuela e intenta instalarlo en Cuba e Irán.

En América Latina y el Caribe lo hace sobre el pretexto de que sus áreas “naturales de influencia” por la Doctrina Monroe, versión Donald Trump, pero en el caso de Irán simplemente le anima el espíritu de venganza y control de los sistemas de comercialización de los energéticos y es allí donde, en mi opinión, se agota el modelo Post Vietnam, pues desconoce la existencia de otros puntos de equilibrios geopolíticos, además que menosprecia las posibilidades de construir estrategias de defensa por Irán que puedan neutralizar sus logros militares.

La estrategia de Irán va dirigida a la economía de los países confrontados, cerrar el Estrecho de Ormuz y el Canal de Suez por donde pasan un tercio de todo el comercio mundial, incrementar el precio internacional del gas y el petróleo afectando las respectivas economías nacionales y mantener una guerra empleando drones que cuestan 10,000 dólares, contra misiles de su precio es de 20 millones de dólares. La clave de una guerra consiste en, entre otras cosas, mantener una economía de guerra adecuada y tener a la población dispuesta a sacrificarse por la “victoria”. El detalle es que no fueron sus promesas de campaña y hay elecciones intermedias en noviembre y las encuestas de popularidad han bajado al 38%, augurándose una debacle republicana.

Una de las conclusiones es que Israel está involucrado en el conflicto por razones estratégicas como potencia regional, lo que no queda claro son los objetivos de los Estados Unidos, porque las guerras no son cuestiones meramente tecnológicas, sino que por lo contrario son actividades eminentemente políticas. “La guerra es la continuación de la política por otros medios” dijo el general Carl von Clausewitz.

Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH INAH

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