Una estrategia interesante para poner a prueba las creencias de los investigadores en cuestiones religiosas no pasa por preguntarle sobre sus creencias religiosas, sino por como denomina a quienes son creyentes de alguna religión. También es probable que trate de distinguir sobre la “calidad” de las creencias religiosas atribuyéndole mayor “autenticidad” a ciertas formas de creencias, de alguna manera el investigador se considerará con suficientes capacidades para calificar “positivamente” o “negativamente”, cuáles son (más) “verdaderas” o “falsas”.

En la primera clase de antropología de las religiones lo primero que trato de aclarar es que un buen antropólogo no discute sobre la existencia de Dios ni trata de dilucidar u opinar sobre ninguna religión en particular, sino que acepta lo que el entrevistado le formula y en todo caso le pide que amplie la información. Nuestro punto de partida es que la validez de la propuesta religiosa no la otorga el investigador, sino que se puede considerar como “existente” en tanto el creyente con quien estamos interactuando le otorga validez. Esto no se contradice con las propias convicciones del investigador en lo íntimo y personal, simplemente no es un asunto que interese en ese momento.

Una primera clasificación define religiones naturales contra las religiones reveladas. Las naturales son aquellas que sacralizan la Naturaleza como resultado de observar los fenómenos naturales, por el contrario, las religiones “reveladas” serían aquellas trasmitidas por Dios a través de un Profeta, persona aparentemente humana, pero que su elección como transmisor de la voluntad divina le otorga un perfil especial, como Jesús de Nazareth que es elevado a la categoría de Hijo de Dios, el Mesías. Las religiones que se asumen como Reveladas, tienen otro perfil, pueden ser llamadas “Del Libro”. También pueden ser llamadas monoteístas, aunque podrían existir profetas que no construyen una religión, sino que transforman religiones ya existentes, como fue el caso de Buda.

La cuestión se pone más interesante cuando llegamos a los tiempos actuales y allí surgen la religión “popular”, catolicismo “popular” y ahora tenemos protestantismo “popular”. Teniendo en cuenta que importantes académicos, mayoritariamente católicos han escrito libros con el término popular me parece importante tocar el tema, más aún cuando terminando el año pasado tuvimos un libro más tratando el tema. La Religión, así en mayúsculas sería lo que el respectivo profeta nos anunció, en su estado de “mayor pureza”, que sólo pueden brindarnos distinguidos teólogos e intelectuales de nota. La religión popular en sus diferentes versiones sería en lo que creen, quienes tienen una formación religiosa “sencilla” e insuficiente. Según el antropólogo y sacerdote jesuita Manuel Marzal, es en lo que creen la mayoría de los latinoamericanos que están “insuficientemente cultivados” religiosamente..

¿Qué sería entonces la religión popular? La respuesta de los académicos-teólogos es que estamos frente a una “mezcla” de la Palabra Revelada y un conjunto de creencias en las tradiciones indígenas prehispánicas o en los aportes de las religiones americanas de origen africano. Tendríamos entonces miles de versiones de las religiones populares, ahora sí en plural. Los antropólogos tenemos que estudiar el sistema ritual, mítico y simbólico de cada una de estas religiones populares y las características de los distintos especialistas y creyentes que la comparten. Pero no es así, nuestros académicos teólogos lo ven como un proceso de transición, algo en vías de extinción, ahora las llaman “religiones bisagras”, algo así como en transición de lo falso y distorsionado a la Palabra de Dios, como lo definen los clérigos y pastores. A estos productos ambiguos, en transición también les llamaron “religiosidades”.

Mas recientemente estos “académicos” han rescatado el concepto de espiritualidad y es la palabra de moda, que usted tiene que emplear en sus publicaciones si no quiere pasar por anticuado, aunque el término no es nuevo, existe desde hace apenas 1500 años y fue reciclado por un grupo de académicos, muchos de ellos han roto con las religiones tradicionales y simpatizan con posiciones vinculadas con la Nueva Era (New Age). El concepto de espiritualidades está mas relacionado con un conjunto de creencias des-institucionalizadas, que en muchos casos son practicadas por los investigadores que promueven este nuevo (antiguo) objeto de investigación, y que muchas veces son precisamente las creencias de los investigadores-creyentes-practicantes, que suponen que eso de llamarse popular les baja su nivel.

Esto último es importante pues nos permite valorar la crisis de las religiones tradicionales y como sus académicos ya se han ido de las religiones tradicionales y están en nuevas búsquedas personales.

Doctor en antropología, profesor investigador emérito ENAH-INAH

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