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Racismo, pandemia y fundamentalismo religioso

Elio Masferrer Kan

Los titulares de la mayoría de los medios de comunicación agobiados por la temática recurrente de la pandemia encontraron en los últimos días el tema del asesinato de George Floyd en Mineapolis por un grupo de policías. Una investigación realizada por El Diario.es nos explica que en el último año murieron alrededor de 1000 ciudadanos estadounidenses en manos de la policía de ese país, mientras que en Alemania hubo 10 fallecidos y España ninguno, En los Estados Unidos hay 18,000 cuerpos policiales diferentes y los jefes de la policía y los fiscales se eligen por voto popular, en función del Common Law. El sistema jurídico vigente en ese país que es distinto al sistema del derecho romano y francés que rige en la mayoría de América Latina y parte de Europa.

Los Estados Unidos son el país con mas presos comunes por cada millón de habitantes del mundo y según Pew Research el 33% de los condenados son afroamericanos, cuando son el 13.4% de la sociedad; mientras que los blancos on el 64% y sólo tienen 30% de presos. Está demostrado que durante el día los automóviles que más detienen para verificaciones sin objetivo definido son carros tripulados por afroamericanos, mientras que por la noche la tendencia es la policía detendrá más vehículos tripulados por blancos, pues no pueden ver quienes están en el auto.

A esto se refieren cuando hablan de racismo estructural, aunque la situación nos lleva a otro contexto. Los comportamientos violentos de la policía son respaldados en forma abierta o silenciosa por sectores importantes de la población blanca, de origen asiática e incluso un sector de los hispanos. Existen un conjunto de prejuicios conta la población afroamericana que son difíciles de desterrar. El emergente visible de estos grupos racistas son los grupos de supremacía blanca, quienes en muchos casos se sienten herederos del Sur esclavista que perdió a Guerra de Secesión entre el Sur y el Norte (1861-65) que implicó alrededor de 700,000 muertos.

Hasta ahora los movimientos de lucha por los derechos civiles de la población afroamericana se movieron en el campo político con mucha cautela haciendo énfasis en los movimientos de resistencia civil pacífica inspirados en el estilo de Martin Luther King, quien murió asesinado por un extremista blanco. Esta estrategia está orientada a captar la mayor parte de aliados blancos y de otras minorías para su causa. La presencia de provocadores o grupos de choque preocupan a la mayoría de la población afro pues son conscientes de su debilidad estructural.

La estrategia del presidente Trump de mantener el conflicto y provocar sistemáticamente al movimiento político de reivindicación de los derechos de los afroamericanos es un riesgo perfectamente calculado en vistas a las próximas elecciones que tendrán lugar en cuatro meses. Le apuesta a una polarización de la mayoría silenciosa blanca, que es racista y además le teme a la población afro.

En otro movimiento perfectamente calculado, habría que analizar quienes manipularon a los grupos de choque para que intentaran destruir, aunque sólo lograron un incendio parcial, a la histórica iglesia episcopal que está frente a la Casa Blanca, esto le dio a Trump la posibilidad de fotografiarse frente a la iglesia visiblemente dañada, enarbolando una Biblia.

En esta estrategia trata de captar el voto del “cinturón de la Biblia”, integrado por los cristianos fundamentalistas y católicos conservadores, quienes definen las elecciones en muchos estados pequeños y medianos, aportándole los electores que necesita para asegurar su reelección. Las encuestas publicadas dicen que está perdiendo voto popular. Eso no le interesa a nuestro vecino del Norte, con tener los electores necesarios para asegurar su reelección le basta. Así ganó las elecciones hace 4 años. Hay quienes descalifican a Trump, no le preocupa, lo que necesita es ganar su reelección. Trump es señalado por quienes ponen en duda su estabilidad mental, no soy psiquiatra, lo que está claro es que sabe lo que quiere y no duda en conseguirlo caiga quien caiga.

Profesor investigador emérito ENAH-INAH-México

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