Me acaban de compartir el estudio científico Simulating COVID-19 in a University Environment , de Gressman (Universidad de Pensilvania) y Peck (Colegio de Swarthmore), donde se describe un modelo matemático para analizar los posibles contagios de la pandemia en un campus universitario norteamericano. Se parte del hecho de que, aunque las instituciones educativas pueden establecer condiciones de higiene en la impartición de clases presenciales, tienen muchas limitaciones para controlar el contagio en sus instalaciones y no tienen ningún control afuera de ellas. En estas condiciones, las autoridades deberán tomar decisiones “a ciegas” pues, además de no contar con recursos especiales para atender la contingencia, carecen de información básica sobre el comportamiento del virus en un contexto educativo. Por su importancia para el sector educativo mexicano, sintetizo (a riesgo de eliminar datos importantes) los resultados de este trabajo de investigación.

El proyecto tuvo el propósito de simular y determinar en qué condiciones la educación presencial puede continuar de manera segura durante la pandemia, tomando como referencia una universidad de 20 000 estudiantes y 2 500 docentes. En este modelo, a cada universitario se le asignó un estatus de su estado de salud: susceptible (de infección), infectado o liberado (de la infección). La simulación consideró las siguientes acciones de intervención universitarias:

Prueba de contagio

: cada día, 3% de la población es seleccionada al azar para realizarle la prueba, por lo que toda la comunidad universitaria se evaluaría una vez al mes.

Cuarentena

: cualquier persona con resultados positivos y con síntomas de infección se manda a cuarentena.

Actualización

: después de 14 días, el estado de las personas en cuarentena se actualiza a liberado.

Rastreo de contactos

: se buscan los contactos que tuvo cada persona infectada en los días anteriores para hacerles la prueba y mandarlos a cuarentena.

Uso de mascarillas

: los cubrebocas se utilizan de manera universal dentro de la universidad.

Distanciamiento social

: las clases presenciales se imparten en espacios más grandes.

Educación a distancia

: las clases de grupos mayores a 30 estudiantes se imparten en línea.

Para realizar la simulación, el modelo consideró que: 1) en cualquier día, existe 25% de posibilidades de que un individuo se infecte fuera de universidad, 2) el período de incubación promedio del virus es de 5.2 días, 3) cada individuo infectado contagia en promedio a 3.8 personas, 4) el número de contactos diarios de una persona es de 10 contactos rastreables y 9 no rastreables (cuando todas las clases se imparten presencialmente y no se ejerce ningún distanciamiento social), 5) el tamaño promedio de los grupos es de 24 estudiantes y 6) en el primer día de clases el 5% de la población estaba infectada..

Se analizaron dos tipos de riesgo institucional: el número de personas infectadas y el número de individuos en cuarentena. Los resultados del estudio muestran que, en ausencia de una intervención, todos los miembros de la universidad terminan infectándose al fin del semestre escolar (100 días), con tasas de infección máximas que se alcanzadas entre 20 y 40 días de haber iniciado el semestre. En contraste, la intervención evita el punto de inflexión epidémico por completo y mantiene las infecciones acumulativas por debajo de 66. La medida de Impartir clases en línea a grupos con más de 30 estudiantes resultó la más efectiva; si no se implementa esta medida, aumentan considerablemente las infecciones de manera muy importante (hasta 538 casos). Requerir el uso de cubre bocas de manera universal también tuvo un efecto importante (pero más moderado que el anterior) ya que, cuando no se utilizan, las infecciones aumentan. La realización de pruebas aleatorias y el rastreo de contactos tuvieron un impacto más bajo (mientras se mantuvieron las demás medidas): la eliminación de cualquiera de estas medidas aumenta también las infecciones. Finalmente, el efecto del distanciamiento social (impartiendo las clases presenciales de grupos menores a 30 estudiantes en espacios más grandes) también fue pequeño, pero su implementación representó una ayuda más para evitar contagios masivos.

Con respecto al número de personas en cuarentena, la intervención universitaria logró un pico máximo de 150 individuos. No Impartir clases en línea a grupos con más de 30 estudiantes aumentó drásticamente este número (a 1 815 estudiantes). No requerir el uso de máscaras casi duplica el número máximo de estudiantes en cuarentena (272). Eliminar el seguimiento de contactos y las pruebas aleatorias reducen el número de personas en cuarentena (porque no se detecta), a costa de aumentar el número acumulado de infecciones. Con la intervención universitaria integral, el número medio de individuos que en algún momento estarán en cuarentena durante el semestre es de 602, lo que significa que incluso en este escenario de mitigación, el 3% de todos los estudiantes pasarán un tiempo en recluidos en casa.

En síntesis, existen dos clases principales de intervención: las que reducen tanto las infecciones como la cuarentena (uso de máscaras, distanciamiento social, clases grandes en línea) y las que reducen las infecciones, pero aumentan la cuarentena (cuarentena y seguimiento, pruebas aleatorias). De todas las intervenciones, impartir las clases en línea a grupos numerosos es la que tuvo mayor efecto. Algo para discutir en las instituciones de educación superior mexicanas.

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C.
@EduardoBackhoff

Google News

TEMAS RELACIONADOS