La Secretaría de Educación Pública (SEP) acaba de anunciar el inicio del programa “Aprender en casa”, dirigido a estudiantes de educación básica, con el objetivo de mitigar el confinamiento causado por el COVID-19, que empezó a fines de marzo. Hasta ahora se ha perdido una tercera parte del ciclo escolar y, si se es optimista, algo se podrá recuperar antes de que finalice el ciclo escolar. Desde que se suspendieron las clases, la SEP dio la instrucción a las escuelas que, por cualquier medio electrónico los docentes trabajaran con sus estudiantes, compartiéndoles materiales, ejercicios y tareas. El programa “Aprender en casa” viene a reforzar la idea de que el estudiante no deje de aprender, ahora, con el apoyo de la televisión y la radio en el hogar.

Para ello, se programaron clases diarias por televisión abierta (y privada) con horarios fijos, para los distintos grados y asignaturas de preescolar, primaria y secundaria. Dichas clases se estructuraron de acuerdo con los planes y programas de estudio nacionales, haciendo uso puntual de los libros de texto. Los programas se graban en la plataforma YouTube y pueden ser vistos de manera sincrónica y asincrónica. Algunos programas están muy bien diseñados y elaborados, unos están hechos en México y otros en el extranjero; son divertidos, llaman la atención del alumno y propician su interés. Otros programas son meras repeticiones de instrucciones; por ejemplo, la mecánica para resolver un problema aritmético o la enumeración de las características que debe tener una carta. En estos casos, un docente lee los pasos que el estudiante debe seguir, sin dar mayor explicación, ni dar ejemplos que faciliten el aprendizaje. Estos programas son tediosos, aburridos y no propician el interés por aprender (ni por seguir viendo el programa de televisión educativa). En las regiones donde no llega la señal televisiva (las de mayor vulnerabilidad), se utilizan estaciones de radio comunitarias y se distribuye material impreso. En todos los casos, se espera que los escolares atiendan las clases virtuales y las indicaciones a distancia, que trabajen en sus libros de texto y que realicen las tareas que se indiquen. Para ello, los estudiantes deben de elaborar una bitácora donde guarden sus trabajos para que, una vez que regresen a clases, sus profesores tengan elementos para calificar su esfuerzo educativo.

Paralelamente, la SEP ha implementado un programa de capacitación docente sobre el manejo de la aplicación Google/Classroom, que le permite al profesor: estar en contacto con sus estudiantes, mandar y recibir mensajes, programar y compartir materiales educativos (ej.: textos y videos), dejar tareas, y programar y calificar exámenes en línea. En total, esta capacitación constará de 25 sesiones. Desconozco si es, o no, obligatorio cursarla y acreditarla para los docentes de las escuelas públicas ya que, hasta el martes pasado, solo estaban registrados cerca de medio millón de profesores, es decir, poco más de una tercera parte de este universo.

Ahora bien, debemos reflexionar sobre los alcances y limitaciones de esta estrategia implementada por la SEP. Por un lado, el 10% de los hogares mexicanos no cuenta con televisión, lo que implica que cerca de 2.2 millones de estudiantes no tendrán acceso a los programas televisivos. Más importante aún es que 50% de los hogares en México no cuentan con computadoras conectadas a Internet, por lo que la opción digital no será viable para la mitad de los estudiantes mexicanos de educación básica (cerca de 12.5 millones). Por otro lado, una gran limitación pedagógica de las clases televisadas es que el rol del estudiante es de espectador, quien no puede preguntar ni intervenir. Este modelo carece de uno de los elementos de mayor importancia para el aprendizaje: la retroalimentación. Recibir información sin comprenderla, además de no servir, representa una pérdida de tiempo y, por lo tanto, de interés del estudiante.

Por ello sorprende que en el programa “Aprender en casa”, los profesores no tengan ningún papel asignado. Esto podrá cambiar con el uso de la plataforma Google/Classroom, pero tomará tiempo que los docentes la puedan dominar y utilizar, lo que será difícil para esta contingencia.

En resumen, las estrategias televisivas y digitales adoptadas por la SEP servirán parcialmente para aquellos estudiantes que tengan televisión y computadora conectada a Internet; que sus profesores dominen la plataforma digital para administrar clases en línea y que se comuniquen activamente; y, cuyos familiares estén atentos para que se cumplan con las actividades del programa Aprendiendo en Casa y les ayuden a despejar las dudas que les puedan surgir en cada clase. Para algunos estudiantes el programa será una realidad, para otros solo una fantasía; como siempre, los pobres serán quienes se encuentren en este segundo escenario.

Presidente del Consejo Directivo de Métrica Educativa, A. C.
@EduardoBackhoff

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