José Noriel Portillo Gil es un candidato excepcional para darle un abrazo.

Es digno como para que en una mañanera de estos días, López Obrador nombre al integrante de su gabinete para ir a estrechar al insigne personaje de la sierra Tarahumara.

En una de esas, podría enviar a Clara Luz Flores, recién nombrada titular del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, ella que tanto sabe de seguridad. Con una ventaja, que luego olvidaría por completo su reunión con este personaje siniestro y la negaría claramente, como cuando rechazó que conocía a Keith Raniere, líder de la secta Nxivm, y luego le publicaron sus videos con él.

Hay tanta prisa por encontrarlo para estrecharlo como se merece, que el Gobierno de Chihuahua está ayudando de manera definitiva al Centro y ya ofreció 5 millones de pesos de recompensa a quien entregue a la Fiscalía del Estado información veraz, eficaz, eficiente y útil para hallarlo.

Este personaje apodado “El Chueco”, vaya que tiene curriculum suficiente para ser considerado una “buena persona” y “un ser humano”, de acuerdo con el diccionario de la Mañanera.

Este millenial del crimen organizado comenzó pronto en la maldad y el registro de sus trapacerías lo acredita como el principal operador del Cartel de Sinaloa en esa zona de la sierra.

Portillo Gil tiene apenas 30 años de edad y el registro de sus actos públicos se remonta al menos a unos cinco o seis años atrás en esa zona de Urique.

Urique es un municipio, pero también lleva ese nombre la barranca más profunda del país, con dos kilómetros en su punto más hondo. Forma parte de esos cañones conocidos como las Barrancas del Cobre, así mencionadas porque en otro tiempo hubo fundos mineros y por el color que en muchos sitios semejan ese metal. Dicen que la mejor vista de los cañones se tiene desde el Cerro del Gallego.

En esas profundidades de la barranca de Urique, donde ni el ejército entra con confianza, hay registros que sucede de todo y en casi todo tiene que ver Portillo Gil.

Desde siembra de mariguana y amapola, pasando por despojo de parcelas a terratenientes y campesinos, tala ilegal extensiva, eso sin contar la apertura de una vía privilegiada y libre para que el Cartel de Sinaloa pueda traficar todo tipo de mercancías hacia los Estados Unidos.

Todo eso se le atribuye en la zona a “el chueco”, sin contar con el narcotráfico, el cobro de piso a productores y comerciantes, así como el terror que en la zona ha impuesto en la zona.

Su visibilidad criminal en la zona data aproximadamente de 2016 o 2017. Por entonces, el objetivo del Chapo Guzmán era contrarrestar la presencia del Cartel de Juárez en las montañas, que operaba bajo el nombre criminal de ‘La Línea’.

A esa versión de los ‘Chapitos’ en la Tarahumara el Chueco le puso el nombre de “Gente Nueva”, pero genéricamente están identificados en el área como “Los Salazar”.

Sus tropelías son incontables desde 2017. Se extienden desde la capital del Estado, hasta las Barrancas del Cobre a las que se entra por la llamada Estación Creel y serpentean por varias poblaciones bien identificadas.

Este personaje considera suyas las poblaciones de Cerocahui, Bahuichino, Porochi, Rodeo y Urique. Incluye por supuesto las profundidades de la gran barranca. Toda una geografía a su servicio y a los pies de la impunidad con la que se ha movido desde hace años.

Estas son algunas de las atrocidades que las autoridades han investigado y en las que presumiblemente ha tenido alguna intervención este personaje.

En 2017 habría participado en un ataque contra la Agencia Estatal de Investigaciones en Urique, donde rellenaron de plomo esas instalaciones e hicieron sentir su poder de fuego y su presencia en la zona.

No hay una acusación directa ni se ha judicializado, pero se investigó su posible participación en el asesinato sucedido en 2017 en la capital del Estado contra la periodista Miroslava Breach.

Otro acto criminal que se le imputa directamente es el asesinato en 2018 del norteamericano Patrick Braxton Andrew, mochilero gringo que turisteaba en la zona. Las versiones extendidas en la región después de esta acción criminal es que ‘el chueco’ fue informado de que Braxton hablaba en inglés y, por lo tanto, podía ser agente de la DEA. Simplemente lo mató.

Curioso es que ese año gobernaba Chihuahua Javier Corral Jurado, y declaró rotundamente que iría con todo el peso de la ley contra Portillo Gil. Un juez obsequió una orden de aprehensión en ese mismo 2018, pero resulta que se le acabó el sexenio a Corral y nadie ha sido capaz de ejecutarla.

Otra atrocidad que se ha investigado, fue el acto de barbarie en noviembre de 2019 contra miembros de las familias Le Baron y Langford en otro punto también serrano conocido como Bavispe. Ahí, no solo fueron asesinados 9 mujeres y hasta niños, sino que además los perpetradores de esa bestialidad prendieron fuego a vehículos, con los cadáveres recién ametrallados dentro de las camionetas. Como auténticos animales.

También se sometió a investigación su presunta intervención en la desaparición del activista Cruz Soto Caraveo, miembro del Colectivo de Familias Desplazadas en el Municipio de Guazapares, en el sur del enorme Estado que es Chihuahua y en frontera con otro grande: Sonora.

Desde mediados de la década pasada, algún vocero de la DEA consideró que en la lucha por el control del territorio de esa parte serrana de Chihuahua ya había sentado sus reales el Cartel de Sinaloa a través de su extensión ‘Los Salazar’ y, por supuesto la “gente nueva” de Portillo Gil.

Jesuitas: Estado fallido

Llegó el lunes 20 de junio y la acción demente atribuida a “el chueco” tuvo al menos dos escenarios.

Primero, un campo de beisbol donde se jugaba un partido y uno de los equipos tiene la particularidad de ser apadrinado por el personaje en cuestión.

Ante el marcador desfavorable para su equipo, fue a la casa de los hermanos Paul y Armando Bellarazes, vinculados al equipo vencedor. Desapareció a los dos y en seguida incendió la casa de ambos y todo por el resultado del partido de beisbol-

La siguiente escena se desarrolló en el Hotel Misión Cerocahui, donde tuvo una discusión con el guía de turistas Pedro Heliodoro Palma, Primero le dieron una golpiza y ante la desventaja notoria que tenía, huyó como pudo y solo tuvo que cruzar la calle para escapar, cosido a golpes, al atrio del Templo Jesuita de San Francisco Xavier.

Este hotel no está tan dejado de la mano de Dios porque una noche en sus instalaciones de cuatro estrellas vale 4,794 pesos. La calle donde se encuentra no alcanza a tener un nombre lustroso y cuando se le quiere ubicar simplemente se refiere: Misión Cerocahui, Domicilio Conocido 33421, Urique Centro.

Lo que vino después se ha difundido copiosamente. Portillo Gil siguió a Palma, quien ya había cruzado los 30 metros del atrio del templo y se encontraba en contacto con el Jesuita Joaquín Mora Salazar. El Padre “Morita” le habló al sicario enloquecido para que se desistiera del asesinato que estaba a punto de cometer.

Pagó con su vida el Religioso de la Compañía de Jesús porque Portillo Gil les disparó a él y al guía Palma. Acto seguido apareció el “Padre Gallo” Javier Campos, quien trató de contenerlo y lo que obtuvo fueron otros disparos que le quitaron la vida.

No solo el hecho ha obtenido un rechazo mundial y magno, sino también el Gobierno de López Obrador al que desde diversas tribunas y agrupaciones le han pedido que cambie la estrategia contra la criminalidad.

El Papa Francisco, la más alta dirigencia de la Compañía de Jesús, la Universidad Iberoamericana y la Conferencia del Episcopado y un tsunami de organizaciones solicitaron lo mismo. Y sus pronunciamientos:

La Conferencia de los Obispos, la CEM, fue directa: “… es tiempo de revisar las estrategias de seguridad que están fracasando…”

Y el Papa Jesuita Francisco: “…Cuántos asesinatos en México. Estoy cercano con el afecto y oración con la comunidad católica…”

Y la Ibero: “…lamentamos la violencia que vive nuestro país y que afecta a millones de personas…”

Los rectores de la red educativa de los jesuitas, reunida en León fue directa y sin rodeos contra el gobierno de la 4T: lo que sucede en México en términos de seguridad y territorio revela un Estado fallido.

Esta avalancha mereció una respuesta en la conferencia mañanera del jueves: “No habrá cambio de estrategia!!”

Lo dijo antes de irse a jugar un partido de beisbol donde hasta drones hubo y su equipo perdió 4-2. Preocupado, no estaba.

¿Ceguera o necedad?

Les deseo un Gran Día de Sol

Twitter @undatosrarvizu 
FB Eduardo Arvizu Marin 
www.arvizumeduardo@gmail.com 


 

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