¿Quién va a la Corte?

Eduardo Arvizu

El tsunami de rechazo que alzó el alargamiento de la gestión de Arturo Zaldívar en la Corte, la revuelta en el Tribunal Electoral Federal y la renuncia de su Consejero Jurídico le movieron las piezas a los intereses y la operación política de Andrés Manuel López Obrador en el Poder Judicial.

Julio Scherer salió estratégica y convenientemente del cargo que desempeñó tres años, quizá para tomar otros proyectos de la mayor importancia, para él o para el actual gobierno.

Para nadie es un secreto la solvencia patrimonial de Scherer, de manera que forma parte de ese selecto grupo de mexicanos a quienes no preocupa la lejanía de la quincena.

Pero en el caso hay coincidencias. El Lunes 30 de Agosto asumió la Secretaría de Gobernación el Primer Paisano de la Nación y de inmediato causó que en una mañanera cualquiera le preguntaran a López Obrador los motivos del cambio y los ámbitos de responsabilidad de recién llegado.

El Presidente produjo una respuesta que fue una lápida de tonelada y media para su entonces Consejero Jurídico, al anunciar las responsabilidades de Adán Augusto: “…va a encargarse de las relaciones con el Poder Judicial, con el Legislativo y con los Gobernadores…”
La pregunta en el primer nivel del Palacio fue… ¿y qué va a hacer ahora Julio…?

Eso, porque Scherer Ibarra, amigo y compañero durante 20 años de López Obrador, llevó durante tres años todas las iniciativas 4t, relaciones y movimientos con los otros Poderes. Eso sin contar su conocida influencia sobre Jueces y Magistrados, útil para inclinar un sinfín de decisiones jurisdiccionales.

Después del carácter de racaudador que alguna vez tuvo para el movimiento de Amlo (sírvase consultar la multidiundida grabación desde hace tiempo en la que claramente se escucha cómo le tuerce la mano a un empresario del Norte del país para que sea más ´generoso´), se convirtió en su factótum político con la Suprema Corte, el Tribunal Electoral y las Cámaras Legislativas.

Desde el Palacio de Covián, el Primer florero de Bucareli veía desde lejos cómo Julio operaba para trabajar votaciones complicadas y ‘suavizar’ a juzgadores a los que correspondían asuntos del mayor interés para López Obrador.

Y también en la Presidencia del Tribunal Electoral, Julio operaba con el Magistrado José Luis Vargas para que en las deliberaciones, turnos y hasta cita a sesiones del Tribunal las cosas se inclinaran hacia los intereses de la 4T, mientras Vargas observaba sin olvido la diferencia entre sus haberes inmobiliarios y bancarios o una rejilla de prácticas. Y eso no lo digo yo, sino la UIF, que algún diferendo trae con el Magistrado.
Y el asunto fue más que una pregunta. Si Scherer se quedaba sin todas esas funciones que siempre han correspondido a Bucareli pero que él ejercía a plenitud, iba a ser entonces solo el revisor y redactor de las iniciativas de Andrés?.

Muy poco para lo que hacía. El nombramiento del paisano y amigo Adán Augusto en Gobernación y el desplazamiento de las funciones desempeñadas, colocaron a Julio en una degradación real y en posición incómoda.

El propio 30 de Agosto, Scherer Ibarra redactó su cuidadosa renuncia y una mano amiga se encargó de filtrarla. Entre los ‘osos’ que ha de cumplir un vocero, Jesús Ramírez Cuevas hizo uno más y tuvo que poner cara de palo cuando fue interrogado al día siguiente sobre la renuncia de Scherer. ¿Habrá alguna sección donde se reproduzcan las mentiras y simulaciones de los altos voceros? Para Ramírez, la renuncia fue “un rumor” de los medios. Sería conveniente que alguien la explique la diferencia entre rumor, filtración y verdad, porque no entiende o finge mal, hasta cuando él mismo opera esos mecanismos políticos de la información.

Con Scherer como agente libre en su despacho de gestión legal, una de las primeras inferencias que surgen es que López Obrador querría dejarlo en una posición cómoda para los próximos 15 años, como Ministro de la Suprema Corte.

Además, si se considera que Amlo ya envió a Tres Ministros, más el voto de Arturo Zaldívar, con Scherer tendría ya cinco votos y sólo necesitaría uno más para poner al próximo Presidente del Tribunal Constitucional del país.

Pudiendo disponer de los recursos de Santiago Nieto, bastará el método Medina Mora para que a alguno de los otros seis Ministros le recuerden desde que a hurtadillas tomaba una moneda o billete de la bolsa de su papá, para el recreo en la Secundaria.

Hay un pero. La Constitución establece que no puede ser postulado para el sitial de Ministro un recién miembro del Gabinete Presidencial. El Tema es si a Scherer le conferirán el carácter de Secretario de Estado en la aplicación de este criterio.

Sin duda que desde la Corte y revestido como Ministro, el exconsejero jurídico y amigo de décadas de López Obrador podrá seguirle haciendo servicios muy estratégicos en la multitud de decisiones que serán votadas en el Pleno del máximo Tribunal.

¿ES LA SALIDA DE SANTIAGO?

La otra opción que se maneja para sustituir en Diciembre próximo al Ministro Fernando Franco González Salas es, para sorpresa de muchos, el poderosísimo vigilante de las cuentas bancarias, Santiago Nieto.

Nadie duda del poder acumulado y ejercido por Santiago Nieto Castillo en los recientes tres años. Es evidente que entendió a la primera el servicio que López Obrador necesitaba para operar políticamente con los muertos guardados en el closet de muchos personajes del primer nivel de la grilla.

Que lo digan Manlio Fabio Beltrones, Emilio Lozoya, Jorge Luis Lavalle, Ricardo Anaya o el propio ‘Gualo’, por mencionar a los que alcanzan con los dedos de una mano, porque si le seguimos no alcanzarían ni con los de los pies.

Primero hubo un amago que Nieto cachó disciplinadamente y anduvo haciéndose el aparecido en muchos eventos públicos en Querétaro, así como si estuviese formado en la fila para ser el candidato de Morena al Gobierno del Estado. No se le veían muchas ganas, pero pese a todo se aparecía en Querétaro estrechando manos y hombros, hablando como oriundo empoderado y posando con su mejor ángulo para las fotos de diarios locales. Disciplina es disciplina.

Habría sido un auténtico desperdicio de un servidor útil, muy útil, para López Obrador. Las preferencias azules en Querétaro son más acentuadas que en Chihuahua y mandar a Nieto a la candidatura del Estado hubiese sido una marcha al matadero, dicho en su favor, o hubiese sido una manera de sacudírselo por parte del Presidente.

Pero la reflexión en torno al destino que han tenido personajes excesivamente poderosos del pasado es quizá el mejor argumento para que López Obrador quiera protegerlo o que el propio Santiago quiera tener desde ahora guarida segura de 15 años cuando el Lopezobradorismo se encuentre en sucesión.

De manera de Santiago Nieto podría jugar en la Suprema Corte el mismo papel que la imagineria ya le está atribuyendo a Julio Scherer. Al cabo no tiene impedimento

porque Nieto es un ‘simple’ Director de un área de la Secretaría de Hacienda y por eso no tiene el mismo ‘pero’ Constitucional que el exconsejero jurídico.

Loretta Ortiz, hoy Consejera de la Judicatura y ya incluida en otras ocasiones en ternas ante el Senado para llegar a la Corte, podría ser la tercera Ministra que la 4t impulsa desde su mayoría Senatorial –el cuarto sitial, en realidad-, entre las propuestas presidenciales.

Mientras digieren en el Palacio Nacional la hinchazón de hígado por el nombramiento de Reyes Rodríguez en la presidencia del Tribunal Electoral, cercanísimo al despacho de Roberto Gil Zuarth, se lamentan una y otra vez que la operación política no dio frutos para que en el cargo quedara alguien ‘sensible’ en vista de la calificación de la elección presidencial en el 2024. Rodríguez terminará su encargo en Octubre de ese año.

Ni modo, aunque no querían en Palacio Nacional, la Presidencia del Tribunal quedó en un panista. Puede ser la primera muestra que Julio no está operando.

Les deseo un gran Día de Sol.
 

Twitter @undatosrarvizu
Fb Eduardo Arvizu Marín
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