Los regalos de embajadas y sus complicaciones

Eduardo Arvizu

El que le haya vendido a López Obrador la idea de usar Embajadas y Consulados como moneda de cambio política para ablandar y dividir a partidos opositores, no le dijo las complicaciones funcionales que los regalos presidenciales iban a causar al interior de la Cancillería.

Y no es que esté haciendo algo nuevo el actual gobierno. Ya se sabe que Embajadas y Consulados han servido desde antigüo por igual como premios o como castigos con aroma a destierro. Pero nunca estas asignaciones perversas habían estado dirigidas a zapar a la oposición política con miras a la siguiente elección presidencial.

¡Vaya!, hasta que es posible encontrar un tema en el que los de esta administración son verdaderamente diferentes.

La primera flor de este muestrario la dejó ver López Obrador en pleno Culiacán, hace semanas, cuando en una gira inesperadamente soltó que inivitaría al Gobernador priísta Quirino Ordaz para ser el Embajador de México en Madrid.

Poco tiempo después, en su muy querido y socorrido Nayarit, al casi saliente Gobernador Panista Antonio

Echevarría le prometió públicamente otra Embajada o Consulado, aunque no reveló cuál.

Sin que se haya hecho oficial, también se supo que está en tránsito muy avanzado el nombramiento de la priísta Claudia Pavlovich en el Consulado de Barcelona, para que repose mirando al mediterráneo de Serrat, coma tapas Catalanas en los restaurantes de Las Ramblas y pueda santiguarse en La Sagrada Familia de Miró.

Pero en las tuberías del funcionamiento de la Cancillería, con unos 2,000 funcionarios integrados en el Servicio Diplomático Profesional, las cosas no andan fáciles por el descontento que ha despertado esta descarada asignación de posiciones en el exterior con fines netamente políticos.

No hay que perder de vista que en la Cancillería, cual se fuese el Ejército o La Marina, las decisiones de su cuerpo operativo se toman escalafonariamente, con base en una Ley propia, en el curso de una larga carrera que centenares de funcionarios van escalando para alcanzar ascensos en los rangos del Servicio.

Y esos ascensos se traducen en dos cosas: mejores percepciones y la posibilidad de ser enviados a alguna Embajada, Consulado o Misión en el Exterior, lo que en muchos casos garantiza mejoras salariales.

Pero si el obsequio de posiciones en el exterior que está haciendo López Obrador ha causado desazón entre los Diplomáticos de Carrera, un par de hechos tiene francamente enojados a quienes han hecho de su vida el esfuerzo laboral de la diplomacia.

Maximiliano Reyes, impulsor.

Un primer hecho es la intención de los mandos superiores de la Cancillería por hacer Embajadores a dos jóvenes de carrera diplomática aún incipiente, pero con un brinco escalafonario que no tiene explicación, ni lógica, y que más bien parece obedecer más a favoritismo insostenible.

Se trata de los Segundos Secretarios Daniel Cámara y Pablo Monroy, quienes están en camino de ser propuestos como titulares de las Embajadas de México en Haití y Perú.

Para que se tenga una dimensión del despropósito que esto comporta, si de la Secretaría de la Defensa Nacional se tratase, sería como si en lugar de Generales quisieran nombrar en Jefaturas de Zona o Región Militar a Capitanes, solo porque tienen la gracia de estar bien conectados con la superioridad o por sus predilecciones.

Pero como este mundo es de tirar la piedra y esconder la mano, nadie se atreve a responsabilizar de estos nombramientos al Subsecretario Maximiliano Reyes porque sería altamente probable que negaría la autoría del entuerto.

Pero si a esas vamos, basta revisar la cuenta de Twitter del Subsecretario Maximiliano Reyes Zúñiga para encontrar una selfie de apenas el 29 de Septiembre en la que presenta a los que llama “jóvenes talentos” del Servicio Exterior Mexicano, dos de los cuales son, por una extraña coincidencia, Daniel Cámara y Pablo Monroy. El tercero de la foto es Martín Borrego, quien siendo Tercer Secretario ostenta el nombramiento de Director General para América del Sur (área dependiente de Maximiliano Reyes).

Muy cerca de esa autofotografía que colgó de su tuit, el subsecretario revela detalles de una muy reciente gira Europea de la que está recién desempaquetado.
Revela en el mismo espacio de su cuenta en la red social que estuvo en la audiencia pública con el Papa Francisco en Roma, a quien se refiere como “Jefe del Estado Vaticano”, y seguramente le quitó el sueño por el regalo que en propia mano le entregó: el libro ‘A la Mitad del Camino’ de López Obrador.

Maximiliano Reyes está muy bien relacionado, sobre todo con personajes que resultan muy agradables y convenientes con la Cuarta Transformación.
La sección de sociales del Diario Reforma da cuenta en Septiembre de 2014 del bautizo de su hijo Maximiliano. En todo su derecho para tal acto, como el mismo derecho en hacer su compadre al entonces gobernador priísta de Coahuila, Rubén Moreira Valdez y hoy coordinador de los tricolores en la Cámara de Diputados, y a la actual Secretaria General del PRI, Carolina Viggiano.

La expectación dentro de la Cancillería es si se van a atrever a dar esa espectacular violación del escalafón al entregar la cartera de Embajador a dos “jóvenes talentos” que se metieron al ánimo del subsecretario de manera tal, que se les abre el mundo de las Embajadas, cual si políticos de oposición fueran.

Un distractor, también.

Otro de los movimientos estratégicos que en la Cancillería provocó la venta de garaje de Embajadas y Consulados es un poco de atole que les están suministrando a los Diplomáticos de Carrera, acreditados y probados en diversas tareas.

Resulta que se acaban de conocer cinco nombramientos para Embajadas y una Misión a las que, curiosamente, están enviando a Miembros del Servicio Exterior con cierto empaque.

Pero de las cinco adscripciones, qué causalidad, no queda ninguna en la llamada “Ruta Revlon” del Servicio Exterior.

Son Emiratos Arabes Unidos, Vietnam, Sudáfrica, Polonia y Organismos Internacionales, con sede en Ginebra.

Las “buenas” adscripciones son para designaciones que ordenen desde el Palacio Nacional.

La interpretación que los Diplomáticos dan a estos cinco nombramientos para miembros de carrera del Servicio Exterior es que tratan de taparle el ojo a los regalazos presidenciales.

Al mismo tiempo, tratan de acallar el legítimo descontento que el ‘outlet’ ha despertado y que se acrecienta con las intenciones nacida de alta oficina para hacer Embajadores a jóvenes que se van a sacar el gordo de la lotería por haber estado en el lugar oportuno y con la persona correcta.

No se olvide que el Embajador de México en cualquier país es Representante del Presidente de la República y en ese carácter es en el que desempeña sus funciones.

A la luz de esto, López Obrador lo va a tolerar?.

Marcelo Ebrard está al tanto de estas promociones?

Hay que recordar que los tironeos por el nombramiento de una simple Agregada Cultural en Madrid le costó al Canciller la renuncia de un colaborador cercanísimo y muy apreciado como Enrique Márquez.

Claudia, al amparo presidencial.

Y qué se le perdió a Claudia Sheinbaum en Campeche?.

En busca del arca perdida y persiguiendo la chuleta de la candidatura morenista, se fue a poner para la foto del acto triunfal, para el olimpo, de lo que el gobierno considera la vacunación total para mayores de 18 años.

Bajo el amparo y sombra protectora del Presidente, cual se está volviendo costumbre, Sheinbaum fue a que la vieran.

Con eso de que ya hay más gobernadores morenistas y más que habrá el año próximo, la predilecta de Zeus ya tiene las condiciones para andarse placeando por todo el país, en abierta campaña a la que le ayudan con los actos presidenciales.

Les deseo un gran día de sol.

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FB Eduardo Arvizu Marín
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