Familia feliz versión 4T

Eduardo Arvizu

Justo cuando López Obrador abrió las cartas de lo que será su sucesión una de esas mañanas que amaneció ocurrente, el equipo de Claudia Sheinbaum no solo se definió de cara a este proceso sino que sumó a sus filas al que será su jefe de fuerza de tarea, artillero, diseñador de sus torreones de defensa y eventualmente hasta su negociador.

Identificada con los ‘duros’ o los radicales del primer círculo de López Obrador, Sheinbaum reconoce y reitera con la inclusión de Martí Batres en su Secretaría General de Gobierno su pertenencia y liderazgo político de una parte del ala radical del gobierno de la 4T.

Con ese nombramiento, trae a su primera línea de ataque y defensa a un Barret 0.50 de la línea dura del Movimiento de Morena, lo que deja ver a sus oponentes que la pelea será de fuego graneado cachiporras y artilugios callejeros de toda clase.

Profundamente descontento con los resultados de la elección en la Cdmx y el descalabro que representa para sus planes, el misil en la línea de flotación recibido por la niña de sus ojos con la pédida de la mayoría de las Alcaldías, el Presidente mueve sus fichas y mete a Batres a la pelea.

No hace más de 36 horas hizo llegar a la segunda posición del Gobierno Capitalino a un todo terreno, luchador labrado en el mitin y la toma callejera, miembro de una familia donde no existía Walt Disney.

La posición ideológica a Martí le viene desde la sala familiar.

Quienes lo recuerdan en sus años de la Escuela Secundaria Carlos Benítez Delorme, de la Calle Isabel la Católica, cercana al rumbo de la Colonia Alamos y la Villa de Cortés donde vivía, reseñan que tanto Martí como sus hermanas, por ese tiempo Lenia (llamada así por la admiración familiar a Lenin), mantenían siempre un actitud contestataria y rebeldona.

Después vendrían los años de la Prepa 7 en Calzada de la Viga, también cercana a su casa, tiempo en el que conoció a la activista de la Facultad de Ciencias, Claudia Sheinbaum Pardo.

Batres lideraría a la sociedad de alumnos de esa prepa y en su tránsito hacia el nivel profesional participaría con los históricos del CEU en aquel movimiento que se opuso al Rector Jorge Carpizo cuando pretendió modificar el examen de ingreso a la UNAM y aumentar las cuotas universitarias.

Hasta ahí se remite la relación que iniciaron Sheinbaum y Batres, en el legendario CEU que no solo impidió la reforma Carpizo sino que sentó las bases para la posterior fundación del Partido de la Revolución Democrática (PRD)

Pues este equipo que reconocidamente cuenta con la simpatía de López Obrador, tiene enfrente a Marcelo Ebrard, quien el pasado fin de semana juntó en una Hacienda del Estado de México a un centenar de amigos y simpatizantes para ratificar que también va por la silla del Aguila.

La relación Ebrard-Batres está caracterizada por un incidente en el 2011.

Martí ocupaba la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno Local encabezado por Ebrard y fue cesado –‘sustituído’ en la dinámica de Irma Eréndira- por Marcelo después de que Batres lo censuró públicamente por haberle dado la mano en un acto al entonces Presidente Felipe Calderón. Eran los años del ‘Presidente Legítimo’ y el ‘espurio’ que no existía.

Ese Batres despedido por Ebrard, fue colocado hace tres días en la primera línea de ataque y defensa del equipo tiene enfrente al grupo de Marcelo, quizá el más robusto que se encuentra a la caza del mismo objetivo de Claudia.

Es reconocida la cercanía y estima de López Obrador con Martí. Su ubicación en ese equipo de la Cdmx además de reconocer el rumbo de las preferencias Presidenciales, al tiempo revela que si resulta cierto que López Obrador no se reelegirá ni pretenderá extender su mandato, la fórmula puede ser la que Miguel de la Madrid intentó establecer con su grupo, motejado como ‘La Familia Feliz’.

Ese Viernes de Octubre de 1981 en que De la Madrid fue centro de aquella liturgia que rodeaba a los ‘destapes’, los cercanos a su equipo deambulaban entre sus oficinas y los pasillos del Palacio Nacional, expectantes del revuelo por el ‘destape’.

Se veía a Ramón Aguirre, Adolfo Lugo, Paco Rojas, Arturo González de Aragón, Emilio Gamboa y al folclórico y lenguaraz del grupo: Eduardo Pesqueira Olea.

En primeras horas de la tarde de ese día, acodado sobre el pretil del cuarto piso estaba un grupo de ellos, incluído Pesqueira.

En eso, al Patio de Honor del Palacio Nacional entró una gran unidad de control remoto de la empresa Televisa, en cuyo techo estaba el logotipo de su noticiero emblemático de aquellos tiempos: 24 Horas.

Entre ellos comentaron la llegada del artilugio, pero el ocurrente Pesqueira dijo con convicción que llamó a la risa del corrillo:

“… 24 Horas?? Ni Madres, 24 Años!!...”

La gracejada de Pesqueira dibujó lo que en el Delamadridismo naciente se urdía, primero, y se mantuvo después como convicción de catecismo: Que el grupo iba a mantener para sí el acceso a la Presidencia de la República.

La profecía-chistorete del hoy fallecido Pesqueira depositaba sus certezas en el grupo compacto que que había conformado Miguel de la Madrid a su llegada a la Secretaría de Programación y Presupuesto al que el populacho y la comentocracia motejó como ‘La Familia Feliz’.

Por supuesto que querían quedarse, pero sólo lo concretaron con Salinas de Gortari.

El asunto se descompuso con Colosio y esa historia ya sabemos cómo acabó, pero la intención era quedarse 24 años, o más si las condiciones lo hubiesen permitido.

Antes que se cumpla una semana con Batres en la Secretaría General de Gobierno de la Cdmx, ya se avizora al grupo que no solo se desgarrará por hacer candidata a Sheimbaum, sino que ya tienen en la mira que el siguiente sea Martí.

Solo es cuestión de tiempo.

Hace unos días comenzó en el Gobierno de a CDMX la formación de guerra de lo Amlo quiere que sea ‘La Familia Feliz’, en versión de la 4T.
 

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