Entre ladrones y mentirosos suenan tambores

Eduardo Arvizu

López Obrador ya lo logró: la riña en torno de su propuesta eléctrica se convirtió rápidamente, por el tono de los términos que se dirigen ambos bandos, en una disputa entre ladrones y mentirosos.

Esa parece su aspiración con el descenso del nivel en los apelativos que se intercambian en el diferendo. Llegó a la grave acusación mutua y amenaza con subir de tono.

Pero es que todo es así desde que comenzó el gobierno Obradorista. Si el motor de la historia es la lucha de clases, según Marx, el motor de la cabeza de Amlo transcurre entre fifís y chairos, entre conservadores y cuatroteístas, buenos y malos, rojos y verdes, leales y traidores. En su forma de interpretar la vida, que es una auténtica Pastoral de la Palabra, todo se desliza entre pecadores y fieles al Mensaje Superior.

Y es que la distribución de roles que cada mañana se hace en el Salón de la Tesorería del Palacio Nacional corresponde a la visión profundamente Maniqueista de López Obrador. Buenos y malos como hacedores de la historia total y la que habrá de escribirse, a través de la que Amlo se explica el mundo.

En medio de esto se dejaron ver las sugerentes expresiones del editor de libros preferido de la 4T, Paco Ignacio Taibo, el que en pleno zócalo se aventó una de las suyas con el sonoro “... nos los vamos a Chingar…”, en lógico seguimiento al ya clásico “…se las metimos doblada…” del principio de sexenio.

Apenas el Viernes, se dejó ver sin filtro la posición de los duros de esta reforma en voz de Manuel Bartlett, que en un evidente movimiento para rescatar el protagonismo que le están quitando Rocío Nahle y hasta Ignacio Mier, lo dijo con todas sus letras.

“…No los vamos a indemnizar…”

Bartlett Díaz hizo sonar los tambores de guerra y mientras la rudeza de los términos del diálogo se mantenían, el impulsor de la reforma extendió las cartas de los radicales de la 4T sobre la mesa.

Y es que la semana anterior cumplió plenamente con lo que parece ser la aspiración primaria de López Obrador desde que ganó la banqueta pública: enfrentar a todos, dividir en bandos, como principio de una renta básica universal para despreciar a los opositores y convertirlos en los malos, mientras que se cumple el bíblico principio “el que no está conmigo está contra mi”.

El bando Amlo-Bartlett-Nahle instalado tras sus troneras y dejando ir sus misiles, a propósito de que la Iniciativa eléctrica ya fue recibida en el recinto legislativo de San Lázaro.

Qué pena dan repitiendo entrevista tras entrevista las mismas tres cosas: que están recuperando la energía para los mexicanos, que se la están quitando a los empresarios abusivos que la arrebataron bajunamente y merced a una corrupta entrega proveniente de malnacidos, y que como resultado del redentor Andrés habrá energía abundante y barata.

Lo que llegó al extremo fue, como tantas cosas por la misma vía, la expresión presidencial en una de las conferencias mañaneras que les espetó a los empresarios: “ya basta de tanta robadera…”

Por tanto, los participantes del enorme latrocinio, según el fervorín denunciante que el Presidente les endilgó, son automáticamente ladrones y estos amantes de apropiarse malamente de los haberes públicos son miembros del sector empresarial, señalados y acusados en la narrativa presidencial.
Una vez que fueron llamados ladrones, los empresarios aglutinados en el Consejo Coordinador Empresarial acusaron como mentiroso al actual gobierno,
por envolverse en la bandera de la ideología y no de la especialización técnica,

Tienen todo su derecho a presentar ideas y argumentos, dijo el presidente del CCE, Carlos Salazar, pero no a calificar de robos a la nación a las actividades lícitas de los inversionistas.

Y lapidariamente dirigió: “…No hay razón para mentir…”. Con el tiempo, las mentiras cobran vida propia y erosionan la confianza que todos queremos construir.

O sea, la perversión del diálogo convirtiendo a los contendientes en ladrones, unos, y a mentirosos, los otros.

En entrevistas ulteriores a tales pronunciamientos que respondieron directamente a lo de la ‘robadera’, Carlos Salazar le fue quitando hierro a sus primeros señalamientos y recurrió a un tono que pareció más cercano a la conciliación.

Salazar comenzó a transitar en medio de la ausencia de calificativos. Los términos que comenzó a emplear son más bien una especie de llamado a la negociación y el análisis de la propia iniciativa, tanto en el espacio público como en el lobbying entre legisladores.

Pero el bando oficial solo ha concedido un espacio de ausencia de epítetos. Nada de tregua, porque algunos solo han dado señal pálidas de que arrían sus banderas. La iniciativa va con todos sus alcances.

Entre ellos está Bartlett, que con sus frases quiso rebasar por la izquierda a Rocío Nahle.

Pese a que Carlos Salazar suavizó sus términos públicos, a menos de 48 horas de su primer pronunciamiento, el Consejo Coordinador Empresarial lanzó a la luz un documento en el que se especifican cuatro motivos por los que la iniciativa eléctrica es perjudicial para el presente y el futuro del país.

Dejaron a un lado los señalamientos de ‘mentirosos’ a Nahle y Bartlett y empezaron lo que parece la negociación, sin abandonar su punto de vista de que los efectos económicos de la iniciativa son altamente dañinos para el país.

Quien tampoco suavizó el tono fue el Presidente de la Canacintra, Enoch Castellanos. Durante la Convención Nacional de Delegaciones de su organización volvió a blandir la espada y dijo, sin mencionar a Nahle pero refiriéndose a ella, que hace declaraciones públicas solo para quedar bien con López Obrador.

Los empresarios y los trabajadores, dijo Castellanos, ya se están cansando de “…las declaraciones con tintes ideológicos…” y quieren una mayor dosis de realidad.

¿Los legisladores morenos le van a bajar?

Una vez que comenzaron los escarceos en el Congreso de los Diputados, ante la cerrazón y endurecimiento de los fundamentalistas del Obradorismo que están plantados en no moverle ni una coma a la iniciativa, parecieron mostrarse posibilidades.

Se refuerza la especie de que tienen una versión B de la iniciativa en la que no se desaparecen los organismos autónomos ni se les cierra totalmente el camino de la distribución y generación de energía a los empresarios. Eso le quitaría alguna parte de los argumentos esgrimidos por los contendientes privados.

Mientras todas las miradas se concentran en unos y otros con este tema, le han crecido algunos enanos al circo de la 4T y la mujer barbuda comienza a sufrir alopecia.

De repente y sin que se le viera venir, una revuelta obrera proveniente de la empresa ICA Fluor, socio informal de unos socios incondicionales del régimen que promueven sin cesar a López Obrador, puso a temblar el acuario emblemático que será la refinería de Dos Bocas.

La inconformidad obrera propició mamporros, gases lacrimógenos y desplazamientos tácticos hasta de La Marina, y provocó que la habitual visita de los viernes de Rocío Nahle a Dos Bocas fuese una revisión del asunto obrero y no el pase de lista de los avances.

En esas estábamos, cuando en la Secretaría de Salud alguien en la dirección jurídica tuvo una idea genial, merecedora de chicuelina en rejilla de prácticas.
Una chicana del tamaño del salón Sepúlveda del edificio de la Secretaría de Salud, que usó hasta una publicación en el Diario Oficial, que ordenó cerrar por incidencia de Covid las oficinas del Secretario, del subsecretario López Gatell y del abogado General de la Institución.

Y por ello, se ordenó no recibir ninguna promoción de juicio alguno, trámite oficial y por tanto se alargaron los términos de todo. Claro, justo cuando la obtención de amparos por parte de ciudadanos en favor de la vacunación para sus hijos niños y adolescentes ponía todavía más al descubierto la miseria oficial que les niega el beneficio a los menores.

Demasiado para una sola semana.

Que tengan un gran día de sol.

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