El gobierno de las mujeres

Eduardo Arvizu

Este inicio de año trae augurios de incertidumbre para dos instituciones nacionales que tienen quizá tres características que las identifican y distinguen de otras: son fundamentales para el funcionamiento correcto del país, son altamente técnicas y son vistas con recelo por el gorilato de la Cuarta Transformación.

Pero ambas, el Banco de México y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, tienen una rasgo más que llama la atención sobre ellas: las dos son encabezadas desde ayer por mujeres impulsadas personalmente por el Presidente de la República.

Las dos instituciones son autónomas. Para llegar a ellas se requiere de la voluntad presidencial. Ambas tienen legislación propia y se rigen bajo estatutos a menudo criticados no solo desde el Gobierno Lopezobradorista, sino también por publicistas del régimen que inopinadamente enfurecen como su Pastor ante el esquema de salarios alejados del conservadurismo conventual promovido por el propio Amlo, cual si una retribución baja fuese por sí misma prez de honestidad.

El Banco Central de nuestro país obtuvo su autonomía del Gobierno, cualesquiera que fuese su color o tendencia, el 1 de Abril de 1984 y con esto  se ganaron al menos tres ventajas macroeconómicas para el país.

La primera es su propia autonomía, propiciatoria de que el Presidente en turno ya no pueda ordenar que la máquina de hacer billetes se ponga a funcionar al gusto de gastos presupuestales desenfrenados. La siguiente es que de manera directa procura la estabilidad del poder adquisitivo de la moneda nacional a través de una emisión monetaria con cuantía técnicamente correcta  y, también, amortigua los diversos choques externos con las menores afectaciones posibles  a la actividad económica nacional.

Y claro, controla el precio del dinero a través de la fijación de la tasa de referencia que se asocia al mecanismo para contener el proceso inflacionario, aunque los cinco miembros de su Junta de Gobierno no compartan criterios iguales en cuanto a los montos que por mayoría deben votar para modificar la tasa en cuestión.

Pues a este mundo de referencias monetarias y diversos conceptos de emisión de papel para comprar se sumó ayer formalmente la Maestra por el Colmex Victoria Rodríguez Ceja, Itamita como como Videgaray y Meade, experta en temas presupuestales, financieros y de deuda.

Era la subsecretaria de presupuesto de Hacienda, o sea, era la Señora de los Anillos, como Frodo, que repartía o astringía, de acuerdo con conveniencias, instrucciones y hasta apego a la Ley respectiva que se hace cada año en la Mongolia guinda de San Lázaro.

Pues el Senado de la República recibió la postulación presidencial para que la presupuestadora Rodríguez Ceja se integrara a la Junta de Gobierno, pero en calidad de Gobernadora ya que el puesto quedó vacante al agotarse el período de Alejandro Díaz de León, a quien López Obrador NO quiso ratificar en el cargo por un período más.

La experiencia financiera y de ejercicio de gasto, indudable en el caso de la Itamita Rodríguez Ceja, es motivo de señalamiento y hasta comentario por su falta de habilidades en materia de política monetaria, indispensable en el cargo que ya desempeña.

Esta economista formada en la disciplina de controlar a los que emulan a Gastón Billetes ya está instalada por los próximos seis años en el sitial del Gobernador del Banco Central de México, que a partir de ayer es Gobernadora.

Emulando las expresiones de mis compañeros dedicados a la crónica deportiva, Rodríguez Ceja está haciendo historia en ser la primera mujer que llega al cargo. Los anales la consignarán así por haber sido la primogénita en desempeñarse así y por el bien de todos mantengamos la confianza en lo que se dice de ella: trabajadora, dura y que aprende rápido.

Mientras, mantiene con las cejas enarcadas a calificadoras, organismos financieros internacionales y mercados nacionales, prestos a reaccionar al menor paso en falso o declaración descuadrada.

En términos beisboleros, López Obrador dejó a Arturo Herrera calentando el brazo en el Bull Pen y sigue pendiente alguna explicación del motivo por el cual anunció desde sus atribuciones que lo postularía a la Junta de Gobierno del Banxico para gobernarlo, pero desde Agosto retiró la postulación y vinimos a enterarnos hasta Noviembre.

Este economista nacido en los llanos de Apan hizo algo que no le gustó a López Obrador y, cual es costumbre presidencial, se sacudió de él con solo apretar un botón en el tablero de controles.

El Banco de México cumple un signo de estos tiempos: la presencia pública y destacada de mujeres al frente de instituciones fundamentales, lo cual está muy bien para la salud de la República.

OTRA PARA EL INEGI

Hasta Aguascalientes se cumple la otra parte femenina.

Es en la Presidencia del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, el INEGI, donde desde ayer se instaló la Doctora Graciela Márquez Colín

Obligadamente trasladada a Aguascalientes a raíz de la orfandad inmobiliaria provocada por el terremoto del 1985, el INEGI es la agencia estadística del Estado Mexicano que para fortuna nacional hace anualmente más de 50 encuestas, orientadoras todas de decisiones básicas del quehacer nacional en lo público y lo privado.

Eso sin contar con los diversos censos que con periodicidad rigurosa actualiza y nos permiten conocer, entre muchísimas precisiones, desde el tamaño y distribución de la población, dónde y cómo se realiza la actividad económica y hasta el estado que guarda lo agropecuario en México.

La Doctora en Economía de Harvard, primera Secretaria de Economía del Gobierno actual, llegó este primero de año 2022 a la Presidencia del INEGI por voluntad Obradorista, una vez que esta misma fuerza la empujó a formar parte desde hace un año de la Junta de Gobierno de la institución.

No es menor decir que el INEGI TAMBIÉN es un organismo autónomo, uno de esos que se hincan en el profundo hepático del Palacio Nacional por el simple hecho de que no los compone ni descompone un poema lírico en la mañanera o una “decisión” mitinesca a mano alzada en cualquier zócalo.

La Doctora Márquez Colín es de una solidez técnica indiscutible, respaldada por su carrera académica y su doctorado en Harvardiano. Pero entre los especialistas estadísticos que manejan el funcionamiento habitual del INEGI, una organización regida por la técnica puntual y no por los sesgos, despierta un dejo de inquietud por algunas minucias que ahora se pueden convertir en políticas públicas, empujadas desde la Presidencia.

Como el Banco de México, tiene una Junta de Gobierno, donde incluso confluyen diversas dependencias del Gobierno Federal y es ahí donde se toman las grandes decisiones institucionales.

La primera tentación que internamente temen de la Doctora Márquez es que quiera darle “una ayudadita” de imagen al Gobierno de López Obrador con los resultados de diversas encuestas o levantamientos censales.

La estadística no admite edulcorantes cuando se aplica con rigor. Pero en cuanto se modifican los baremos desde los cuales se calculan las cifras, los resultados pueden ser distintos a conveniencia de la imagen gubernamental.

La pregunta que recorre los pasillos en Aguascalientes es si se va a atrever a tanto la Doctora para “corresponder” a la distinción Obradorista. Se antoja difícil.

Se conoce la experiencia Argentina en la era de la Señora Kirchner, cuando su gobierno se debatía contra los que motejó como “los fondos buitres”,  e incurrió en la tentación de meterle creatividad a datos como el inflacionario, el medio circulante o los niveles del gasto en hogares.

Otro de los comentarios que se están haciendo recurrentes entre los que manejan la técnica estadística del trabajo en el INEGI es que intente imponer la conocida costumbre Obradorista de bajar los sueldos, que en las partes altas de su buró supera las cotas establecidas por las medianías Juaristas del Pastor.

Eso, y que trate de imponer “diezmos” en la institución, para hacer sentir que agradece el cargo al padre del “movimiento”, son temores recurrentes en estos días que ya pasaron desde su nominación hasta este día que está cumpliendo sus primeras 48 horas de mando real.

          Por supuesto que se da por descontado que ahora sí va a llevar al INEGI a “su gente”, alguna de las cuales todavía está en orfandad burocrática desde la era de la Secretaría de Economía. Y por supuesto que encontrará puestos de Dirección General para ellos.

          Salvadas estas reservas, la presencia de una mujer en un sitio relevante como este es un motivo de tranquilidad y paridad para comenzar este año.

          Les deseo un gran año y por supuesto un buen día de sol.

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FB Eduardo Arvizu Marin
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