¿Y la segunda dosis?

Editorial EL UNIVERSAL

La Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago) ha comenzado a ejercer presión al gobierno federal para que dé certeza de la aplicación de la segunda dosis a sus trabajadores de la salud que ya fueron inmunizados con una primera.

La preocupación de los gobernadores de tres estados (Sonora, Guerrero y Yucatán) responde a lo externado por sus médicos, toda vez que está por concluir el plazo de 21 días que se les dijo tenía que transcurrir para recibir la siguiente dosis y no han han sido llamados a completar la inmunización.

Para tranquilizarlos, el subsecretario Hugo López-Gatell dijo que el tiempo entre una y otra aplicación puede comprender hasta el doble del lapso acordado inicialmente (42 días), sin que se pierda o reduzca su eficacia, aunque para México se recomienda no exceder de los 35 días, pero ¿y si no llegan a tiempo las vacunas, podrán extender más el plazo?

Cabe tener en cuenta que las distintas vacunas disponibles en el mundo no se rigen bajo los mismos parámetros, por lo que quienes ya recibieron una vacuna no pueden optar por otra diferente y, si lo hicieran, dejarían perder algo que tanto esfuerzo costó conseguir.

El gobierno le está fallando a los que más se arriesgan, además de que por una mala planeación las dosis aplicadas a destiempo podrían representar recursos desperdiciados, dado que ni siquiera hubo unificación en el manejo logístico, toda vez que algunos médicos refieren haber recibido un comprobante de la primera aplicación y otros tan solo una promesa de que se les haría llegar por algún medio la notificación para acudir de nuevo.

Y por si fuera poco, el gobierno federal todavía no resuelve el esquema de inmunización para quienes están en la primera línea de atención del Covid y ya abre otro frente: el de la vacunación de los mayores de 60 años, que está iniciando en medio de desorganización e imperdonables fallas técnicas que conducirán a una confusión generalizada sobre cómo operará el llamado a vacunación.

La experiencia por la que está pasando el país tendría que servir de lección para valorar la inversión en la ciencia. Si desde hace décadas aquí se hubiera apostado al desarrollo científico, el país podría estar en una condición de menor dependencia de los avances en otros países y tal vez contaría con una vacuna que podría producir localmente sin tener que esperar a que se le envíe desde el exterior.

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