Vacuna, nuevo objeto de disputa

Editorial EL UNIVERSAL

Luego de que la Cofepris, tras un minucioso dictamen, otorgara ayer su aprobación a la vacuna contra Covid-19 desarrollada por la farmacéutica estadounidense Pfizer, una vez que ésta contara también con el aval de la agencia de su país, la FDA, como producto seguro por haber aprobado todas las fases de prueba a las que fue sometida antes de ser puesta en el mercado, los gobernadores que conforman la Alianza Federalista deploraron que el gobierno federal no les informe cuál va a ser la logística de distribución de la vacuna, ni tampoco les permita adquirir la vacuna por su cuenta y con su propio presupuesto.

El subsecretario de Prevención de la Salud, Hugo López-Gatell, ha puesto en la mesa reiteradamente negativas a aceptar la gravedad de la pandemia y a los recursos recomendados por investigadores independientes y expertos de organismos de salud en el mundo. En su momento descalificó el uso de mascarillas y la necesidad de compra masiva de pruebas, entre otros aspectos.

Además, cuando se conoció en febrero pasado que la OMS advertía de la inusitada letalidad del virus, el subsecretario señaló que en realidad ésta no podía ser mayor a la causada por la influenza, y aunque aceptaba que el Covid tenía una alta velocidad de propagación, desestimaba las alertas de los organismos internacionales y aseguraba que apenas un 0.5% de los mexicanos desarrollarían la enfermedad y que en cuatro de cada cinco de ellos los síntomas serían leves o imperceptibles.

Ahora, un millón 200 mil mexicanos contagiados y más de 112 mil muertos después, el subsecretario sigue empeñado en desoír las voces que le piden un cambio de estrategia y entablar un programa de colaboración con los gobiernos de los estados. ¿Para qué?

El gobierno federal debe apoyarse en los gobiernos de los estados para poder emprender la magna tarea que será la de vacunar a la mayor parte de su población, ya que tratar de concentrar para sí la campaña, redundará en un retraso general que impedirá contener al virus con la rapidez que la nación lo demanda.

Es hora de escuchar las propuestas que desde los estados de la República se están haciendo, para emprender todos la mayor campaña de inmunización que México ha visto en su historia, que por cierto no tiene antecedente, tanto por la cantidad de personas a vacunar, como por la rapidez con la que fue desarrollada esta admirable defensa que ya ha dado pruebas de efectividad, que en otros tiempos hubiera requerido años y años de investigaciones y experimentación antes de dictaminar su plena seguridad. Ojalá gane la sensatez.

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