Una violencia real

Editorial EL UNIVERSAL

En materia de violencia el país impone registros cada vez más altos. En esta ocasión los asesinatos de mujeres llegaron a una nueva marca en los primeros cuatro meses del año al contabilizarse 987 casos contra 884 del mismo periodo de 2019. En cinco años las carpetas de investigación crecieron más del doble al pasar de 478 a 987.

Al comparar únicamente los homicidios dolosos de abril, que ascendieron a 267, la situación también es preocupante. Desde hace cinco años ningún mes había rebasado la cifra de 260 muertes de mujeres.

La violencia contra ellas continúa mostrando su lado más implacable. Aunque no se puede afirmar que la consecuencia de esas muertes sea una cuestión de género, coinciden en cambio con el periodo de confinamiento al que están sometidas las familias, por la pandemia del coronavirus.

En el caso de los feminicidios la grave situación se mantiene prácticamente sin cambios. En el primer cuatrimestre del año hubo 308 casos contra 305 de 2019.

En días recientes diversas organizaciones sociales dieron a conocer aumentos en la violencia contra la mujer como consecuencia de la cuarentena. México se unía al fenómeno que también reportaban otras naciones alrededor del mundo. El hogar se había convertido en un lugar de riesgo para muchas mujeres.

Desde el gobierno federal se desconocieron esos datos para argumentar únicamente que en la familia mexicana hay valores que hacían impensable la situación.

Las cifras oficiales muestran que la situación de vulnerabilidad para la mitad de la población del país no es un dato falso. Poco ha cambiado el escenario para las mujeres mexicanas en los últimos años.

Negar la realidad es perder tiempo valioso para tomar acciones cuando las mujeres se encuentran probablemente en el periodo de mayor riesgo para ellas, cuando se encuentran días y semanas encerrada junto con su agresor. La ausencia de empatía desde el poder solo contribuye al malestar de grupos feministas, que se sienten abandonadas por quienes tienen el mandato de impartir justicia y de brindar seguridad a la población.

Cada agresión contra ellas pone en riesgo las bases y la continuidad de la estructura social. Lo han demandado por años sin resultados concretos hasta ahora. ¿Cuánto más?

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