Un hospital que no dejan revivir

Editorial EL UNIVERSAL

A 6 años de la destrucción parcial del Hospital Materno Infantil de Cuajimalpa, producto de la explosión de una pipa de gas que lo surtía de ese combustible, no ha podido ser emprendida su reconstrucción ni se le ha echado a andar nuevamente en una sede alterna. Hay una acumulación de intereses que lo impiden, con lo que afecta a la población de una zona de la capital mexicana donde hay escasez de atención médica, aunque un sector de los vecinos se oponen a que se erija en el mismo sitio y proponen se reconstruya en otra zona, con mejor comunicación vial.

Cuando se cumplió un año de la explosión se informó que los trabajos de reconstrucción habían comenzado a retrasarse porque el costo inicial proyectado se había incrementado, en parte porque el terreno disponible había crecido también gracias a una extensión adquirida posteriormente, pasando de 600 a 900 millones de pesos, 300 de los cuales corresponderían a equipamiento.

Se prometió entonces que la obra sería de primer nivel, con 138 camas y 720 trabajadores (de los cuales 185 serían médicos y 335 enfermeras), y que estaría listo a mediados de 2017. Han pasado tres años y medio desde esa fecha propuesta y el lugar ni siquiera se ha unido a la lista de los hospitales en interminable obra negra, dado que continúa siendo solo un terreno con apenas los cimientos de construcción abandonados.

Adicionalmente, a la directora de entonces no se le fincó responsabilidad y medio año después de la tragedia simplemente se le removió a otra unidad, en Topilejo. En su momento se expuso que la funcionaria no abandonó el sitio de la conflagración y que por el contrario estuvo atenta al rescate de los heridos y el desalojo de pacientes, familiares y trabajadores.

El año pasado, la jefa del gobierno capitalino, Claudia Sheinbaum habló de retomar el proyecto y asignarle un presupuesto de 450 millones de pesos —apenas la mitad del plan anterior— y tenerlo operando antes de que concluya su administración.

El Materno Infantil de Cuajimalpa es un hospital al que no dejan nacer o revivir, aun cuando 96% de habitantes consultados de esa alcaldía se pronunciaron por el sí a la continuación de los trabajos. El choque de intereses no puede frenar la oportunidad de que un hospital brinde atención, en especial en una zona en la que hay una gran carencia de servicios médicos. Urge no dejar que pasen otros seis años o más para restaurar esa gran pérdida, en especial por la complicada y delicada situación de salud pública por la que atravesamos los mexicanos.

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