Un gigante aturdido

Editorial EL UNIVERSAL

En momentos previos a la elección que podría hacer permanecer a Donald Trump otros 4 años más como presidente de los Estados Unidos, y que le permitiría concretar varias de sus políticas antimigrantes, así como concluir la obra más emblemática de su gobierno: el muro divisor en la frontera con México, hay que voltear a ver si la comunidad hispana en EU podría, con su voto, impedir que este mandatario permanezca en la Casa Blanca otro periodo más.

Cabe recordar que en su primera elección en 2016, y aunque todos los sondeos y proyecciones no le daban más allá de un 16% de apoyo latino, el magnate demostró en el recuento de la jornada electoral haber cosechado un 27% de aprobación de los hispanos en las urnas. Si bien la cifra no se compara con el 71% de voto latino que Barack Obama obtuvo en 2012, aun y con todas sus expresiones racistas, buena parte de los hispanos de EU le externaron a Trump su confianza, aun y cuando en campaña una y otra vez reiteraba que la mayor parte de los problemas de su país se debían a la presencia masiva de migrantes latinoamericanos y expresaba su intención de llevar a cabo redadas para regresarlos a sus naciones de origen.

Una vez instalado en la presidencia, Trump impulsó varias medidas destinadas a contener la migración hacia su país, así como cancelar la mayor parte de programas destinados a apoyar a los migrantes y sus descendientes.

Ahora para la comunidad hispana, la esperanza es que de ganar el demócrata Joe Biden, se cancelen las políticas antimigrantes y se restituyan los programas que por años los beneficiaron, especialmente a los migrantes y residentes de los estratos más bajos.

Siempre se ha dicho que el voto hispano es el gigante dormido en Estados Unidos, pero en realidad nunca ha despertado, parece que esa comunidad no ha adquirido conciencia de su potencial social y político. Se trata de un grupo que nunca ha estado realmente unido en torno a una misma causa o que le es muy difícil integrarse como un solo bloque, ya que al parecer aún le pesan o se lo dificultan los diferentes orígenes de la comunidad hispana en Estados Unidos.

Sería inconcebible que ante uno de los presidentes norteamericanos que más ha expresado desprecio por la comunidad latina, y que más la ha insultado y denostado —en especial a la mexicana—, no existiera unidad electoral.

Si su sentir de comunidad no lleva a los hispanos en EU a expresar en las urnas su indignación y rechazo a los ataques y menosprecios de Trump, no lo harán nunca. Y entonces, en vez de un “gigante dormido”, se hablará lamentablemente de un gigante en coma.

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