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Un año desastroso

Editorial EL UNIVERSAL

México es un mal lugar para enfermar de Covid. Así lo parece corroborar la experiencia nacional a un año de haberse confirmado el primer caso de Covid-19 en nuestro territorio.

Desde la entrada del coronavirus al espacio nacional, hubo desprecio por las pruebas masivas y por las medidas de contención higiénica, más tarde, con el crecimiento exponencial de casos, hubo intentos por minimizar cifras o desestimar las fuentes de información, o hasta relativizar la gravedad de la situación comparándonos con otros países más o menos poblados que México.

Muestra del fracaso en el diagnóstico en la pandemia fueron todas las ocasiones en que el Presidente o gente de su gobierno dijeron que estábamos mejor que en otros países, lo que en algunos casos lamentablemente se revirtió con el tiempo, como fue con el caso de España que, con un confinamiento más estricto, en un momento hizo pensar a nuestras autoridades que el manejo mexicano de la pandemia, con medidas más laxas, estaba dando mejores resultados que a los ibéricos.

En otras ocasiones, se descubrió que algunas afirmaciones del gobierno mexicano fueron mentiras, a veces por descuido en el manejo de los datos y las proyecciones, o por no entender a cabalidad la contextualización de los brotes, como cuando se dijo que estábamos mejor que en Estados Unidos.

En todos los indicadores mundiales, en todos los rankings que consideren los peores manejos de la crisis sanitaria, México siempre está entre los primeros lugares en letalidad del virus y por número de casos. Desde el exterior se nos muestra cómo se carecen de razones para decir que nuestra nación tuvo un buen desempeño. Todos los indicadores imparciales, con rigor científico y estadístico, procesados en distintas partes del planeta —por lo que no se pueden alegar ataques de adversarios, conservadores o neoliberales—, coinciden en que México fracasó en la forma en que enfrentó la crisis epidemiológica.

A ello hay que agregar el llamado de atención que la OMS hizo a nuestro país, en el que pidió tomar en serio a la enfermedad.

Un año después, el saldo es que el virus llegó hasta el presidente de la República y al principal encargado de combatir la pandemia. En los 365 días contados a partir del primer caso, se alcanzó y todavía repitió dos veces más el peor escenario estimado para México, uno que incluso se etiquetó en su momento ya como catastrófico, el de los 60 mil posibles muertos, cantidad a estas alturas triplicada por lo menos en las cifras admitidas oficialmente, pero que podría ser todavía mayor. En cuestiones de salud pública, siempre hay que ser más humildes.

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