Sombrío panorama

Editorial EL UNIVERSAL

A poco más de un año que la pandemia de Covid-19 comenzó a dejar sentir sus efectos sobre nuestro país, la percepción de los mexicanos sobre los efectos que el confinamiento sanitario impuso sobre sus vidas es tal que uno de cada dos habitantes del país reconoce haber visto afectada su economía y modo de vivir por las restricciones y el cese de actividades que tuvieron que adoptarse para tratar de contener el impacto de la amenaza de salud pública.

Una encuesta realizada por El Gran Diario de México, deja ver un sombrío panorama social de afectación ligada al confinamiento impuesto por la pandemia de Covid-19 en el que, de los encuestados, casi una tercera parte reveló haber perdido su trabajo, mientras que para una porción casi similar se vieron reducidos drásticamente sus ingresos, coyunturas especialmente difíciles para algunas familias en las que uno o más de sus integrantes contrajeron el virus y demandaron cuidados y tratamientos cuyo costo debió ser cubierto, con el consiguiente sacrificio en otros rubros de necesidades del hogar o con un endeudamiento del que no se sabe cuándo se saldrá.

Si bien de los consultados, la mayor parte coincide en que la principal afectación por la pandemia será de índole económica, también se admite un grave impacto en las esferas emocional y de salud física, y solo menos de una décima parte de los entrevistados manifestó optimismo y asegurar que la contingencia sanitaria no traerá un cambio significativo en sus vidas, incluso pese a las nuevas dinámicas que debieron adoptarse, como la del trabajo en casa o home office, o la de las clases en línea para quienes se encuentran en edad escolar.

Hasta ahora poco se ha hablado de los problemas de salud mental que el encierro trae consigo, en momentos en que la comunidad médica y científica se está preguntando cuáles van a ser los efectos psicológicos del confinamiento, que por ejemplo para los estudiantes les trae la percepción de que la educación que reciben de manera virtual es inferior o deficiente en comparación con el método presencial.

Y apenas se esboza la forma en que, por ejemplo, están siendo afectadas por el confinamiento las personas con adicciones previas, así como si el cambio de circunstancias de vida hizo que otras adquirieran alguna.

En un país como México donde se ha subestimado desde siempre la salud mental, son todas consecuencias que nadie está midiendo y que indudablemente también deben atenderse, para poder salir de la crisis sanitaria con el menor daño posible.

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