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Relación con EU, a prueba

Editorial EL UNIVERSAL

El dictamen de la Fiscalía General de la República (FGR), por el cual se exoneró de delitos relacionados con el narcotráfico al exsecretario de la Defensa Salvador Cienfuegos, marca un precedente inédito en la relación de cooperación con Estados Unidos en materia de seguridad interior, toda vez que contrario a lo que ocurría en el pasado cuando cualquier observación o juicio que viniera de autoridades del país vecino del norte, se aceptaban como verdades absolutas e incuestionables.

Pero ahora, la FGR desestimó las pruebas y documentos presentados y desmontó el expediente incriminatorio en un par de meses, un trabajo de investigación en el que la DEA había invertido 7 u 8 años, y que ahora se cae como castillo de naipes por lo endeble de su integración.

Incluso el presidente Andrés Manuel López Obrador celebró que no procediera la acusación que a su parecer se le fabricó al general Cienfuegos. Llama la atención que aunque en días pasados se abstuvo de tomar una postura sobre el asalto al Capitolio, aludiendo al principio de no intervención, en cambio no reparó en criticar la actuación de la DEA, agencia a la que calificó como falta de profesionalismo y cuyas investigaciones carecen de sustento, aun cuando se tomaron años en realizarlas. Cuestionó también que se piense que por tratarse de entidades extranjeras, se considere que el trabajo que realizan es impecable y a prueba de errores, por lo que hasta con júbilo desacreditó el material presentado por la DEA, consistente a su juicio de elementos sin valor probatorio que no pueden sostener la acusación contra el militar mexicano, ni tampoco la invención de los supuestos delitos por él cometidos.

Habrá qué ver cómo repercute el dictamen de exoneración de la FGR en la relación bilateral con Estados Unidos, justo en el momento en el que se ha propuesto revisar la Iniciativa Mérida, que establece la cooperación de México en materia de seguridad con otros países y pretende supervisar y regular la acción de agentes extranjeros en el territorio nacional.

Para la DEA supone un desprestigio en su labor y sus metodologías de investigación, y su descalificación se suma a la serie de desaciertos en la relación reciente con Estados Unidos, como la negativa a reconocer de manera temprana el triunfo del demócrata Joe Biden o la indiferencia del gobierno mexicano para condenar el asalto al Capitolio el 6 de enero pasado.

Ojalá que este episodio no enturbie la relación de cooperación en materia de seguridad ni represente un obstáculo hacia la llegada del nuevo gobierno estadounidense que iniciará sus funciones el próximo 20 de enero.

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