Paternidad igualitaria

Editorial EL UNIVERSAL

Al hablar de igualdad de género frecuentemente se piensa que ésta sólo se refiere a la eliminación del trato desigual que recibe la mujer como parte de la sociedad en relación a los derechos que tienen sus contrapartes del sexo masculino y en los que ellas se han visto excluidas o minimizadas. Uno de ellos y quizá el más notorio, el derecho al voto, que apenas en el siglo pasado fue conquistado por las mujeres en distintos tiempos a lo largo y ancho del mundo.

Pero también las mujeres han ganado su ingreso a la educación en todos sus niveles, su derecho a trabajar y percibir un ingreso digno por ello y en igualdad de condiciones que sus compañeros hombres, o a detentar posiciones cada vez más altas en las empresas y en cargos públicos dentro de los gobiernos de todo el planeta. Incluso han logrado llegar al espacio, o formar parte de las fuerzas armadas, destacar en la ciencia y la cultura, y dirigir el destino de millones de personas al fungir como gobernantes, presidentas de naciones o líderes de organismos internacionales.

No obstante, en la asignación de roles de género que hasta ahora había prevalecido, se consideraba que los hombres que junto a sus parejas se convirtieran en padres, no tenían justificación para faltar a laborar más allá de unos cuantos días de permiso para estar al lado y atender a la mujer tras el parto.

Pero ahora, el Estado de México podría ser la entidad pionera en dotar de más días de licencia a sus empleados varones para que puedan estar al cuidado de un recién nacido hasta por un plazo de 45 días con goce de sueldo y prestaciones, en contraste con el resto del país en donde el máximo es de 15 días.

Parte de lograr la igualdad de género, en la cual claramente las mujeres han sido desfavorecidas a través de los años, es involucrar a los propios hombres en labores en las que tradicionalmente se les han asignado a ellas, como lo es el cuidado de los hijos, asunto en el que actualmente no les es posible involucrarse más si el propio Estado asume que como varones están en un segundo plano en la crianza de los menores y que las mujeres son las principales responsables.

Al igual que se han conquistado medidas que favorecen directamente a las mujeres, también deben tomarse medidas como ésta que incluso también les benefician a las que son madres, al descargarles parte del peso de llevar por sí solas la crianza, educación y cuidado de los niños, y compartiendo esa responsabilidad con los hombres que son sus parejas. Finalmente de lo que se trata es de ser más igualitarios.

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