Orfandad desatendida

Editorial EL UNIVERSAL

Al principio de la pandemia en México, en marzo de 2020, se decía que los más vulnerables serían los adultos mayores, que ellos correrían más riesgos ante la amenaza del coronavirus.

A más de 18 meses de distancia, las estadísticas proporcionadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía señalan que en 2020 el Covid fue la principal causa de muerte entre las personas de 35 a 64 años y en mayores de 65 años fue la segunda. Efectivamente en los mayores de 65 años se encuentra el número más alto de muertes por Covid, pero el grupo de 25 a 64 años concentró el mayor porcentaje de los fallecimientos (52%).

Una de las consecuencias de que personas jóvenes perdieran la batalla ante la pandemia es que miles de menores de edad quedaron en orfandad.

Las cifras más recientes proporcionadas por un estudio de Imperial College London, que retoma cifras oficiales de todas las naciones, ubica a México como el segundo país en el mundo con más huérfanos (169 mil), únicamente detrás de India, donde hay 1.8 millones de menores huérfanos como consecuencia de la pandemia. Apenas a principios de este mes México rebasó a Brasil y pasó del tercero al segundo lugar en ese rubro.

Poco se ha hablado en el país del tema, pero una señal de la situación puede encontrarse en las cifras de deserción escolar, pues de acuerdo con el Inegi 3 millones de alumnos no se inscribieron al ciclo escolar 2020-2021 por motivos del Covid y por falta de recursos económicos.

¿Quién brindará apoyo a los miles de niñas y niños para que no se trunquen sus oportunidades de estudio y de desarrollo individual? ¿Dónde se encuentran, cómo se llaman, qué edades tienen los menores que perdieron a uno de sus padres o a ambos? Ubicarlos y atenderlos es todavía un tema pendiente.

Muchos de los menores han quedado al cuidado de abuelas o abuelos. ¿Podrán los adultos mayores responsabilizarse física y monetariamente con sus nietas y nietos?

Son muchas las preguntas que surgen y pocas las acciones que se toman para atender un fenómeno que requiere de urgente atención. Es obligado conocer con detalle su magnitud, hacerlo visible y adoptar estrategias para mitigarlo. Entre más pronto, mejor.

 

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