Nueva comandancia: ¿para qué?

Editorial EL UNIVERSAL

Son múltiples las tareas que se la han asignado a las fuerzas armadas y que por simple lógica no debería estar realizando y distrayéndolas de sus dos funciones esenciales: la seguridad nacional y la protección a la población en casos de desastre, sobre todo en un momento en que los conflictos armados entre organizaciones criminales y las fuerzas del Estado experimentan su peor recrudecimiento, y sin olvidar que, por otra parte, las lluvias y la temporada de huracanes están provocando desastres por inundaciones en distintos puntos de la geografía nacional.

Ahora, la creación de la nueva comandancia representa una reestructuración de la Secretaría de la Defensa Nacional que pretende la generación de doctrina, adiestramiento y equipamiento a su interior; así como optimizar el control administrativo y mejorar la eficiencia en el uso de sus recursos humanos, materiales y financieros.

En términos prácticos la nueva comandancia del Ejército Mexicano supone la adecuación administrativa a éste y a la Fuerza Aérea Mexicana, con la integración de la Guardia Nacional a la estructura de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), misma que conlleva todo un reajuste de personal y administrativo, y que incluye hasta una reformulación de la doctrina militar.

La nueva comandancia, que ha quedado a cargo del general Eufemio Alberto Ibarra Flores, se consagraría estrictamente a la parte operativa y administrativa militar, mientras que al secretario Luis Cresencio Sandoval correspondería la relación con la Presidencia de la República y la atención a todas las demás funciones asignadas al Ejército, como la construcción del aeropuerto Felipe Ángeles, el Tren Maya, las sucursales del Banco del Bienestar y ahora hasta el reparto entre los pobres de los artículos y bienes decomisados en operativos, en un programa de asistencia social que se bautizó como Tianguis del Bienestar.

Así pues, mientras al general Ibarra, con el cargo ahora de Primer Comandante del Ejército mexicano, le corresponde supervisar y atender la organización al interior de la Sedena; el secretario Sandoval se encargará de atender las relaciones de la Secretaría hacia el exterior, ya sea con la Presidencia, otras dependencias estatales o incluso con otras Fuerzas Armadas, aunque se explicó que se reservará al secretario la función de alto mando cuando la situación lo amerite.

Ojalá sea un primer paso para aligerar las funciones del Ejército con miras a no distraer a sus tropas de la importante misión que le fue otorgada de origen y hacer todos esos otros distractores a un lado.

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