No es hora de cerrar puertas

Editorial EL UNIVERSAL

Read in English

Las diferencias surgidas desde el lunes entre el presidente y los empresarios por el acuerdo alcanzado entre el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Consejo Mexicano de Negocios para dar créditos a empresas, han llevado a exhibir el desconocimiento del Ejecutivo sobre la forma en que operan esos mecanismos de financiamiento, así como la descoordinación al interior de su gabinete y la serie de fobias que llevan a considerar que cualquier intento de proteger a la planta productiva y el empleo es en realidad el inicio de un nuevo Fobaproa, que para el presidente Andrés Manuel López Obrador constituye el punto culminante del pasado neoliberal al que tanto manifiesta su desprecio.

Pero la ayuda no tendría que politizarse además de que no implica endeudamiento del gobierno federal como aclaró el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, quien precisó que todo se trató de “una confusión”. Por el contrario, este apoyo será vital en la recuperación, toda vez que sus destinatarias, las Pymes —responsables de hasta el 80% de los empleos en el país— serán las que apuntalarán, con la normalización de su actividad, la recuperación económica de México una vez que se pueda dar por subsanada la crisis de salud impuesta por la pandemia de coronavirus y sus repercusiones negativas en la actividad productiva y de servicios.

Se hace el hincapié de que el acuerdo alcanzado no compromete fondos ni reservas gubernamentales, ni representa ningún tipo de endeudamiento para el Estado, y que la participación de la Secretaría de Hacienda es simplemente como testigo y aval de que las negociaciones se hacen con seriedad. Sin embargo, para el titular del gobierno estos acuerdos representan actos de corrupción que pretenden rescatar a empresas “de arriba” y endeudar a su administración, además de constituir duras críticas contra una organización de la cual México fue miembro fundador en 1959.

No es momento de cerrar puertas a cualquier alianza de emergencia entre empresarios con el gobierno federal ni de éste con organismos internacionales, ante una crisis que se avizora sin precedentes no sólo para nuestro país sino para el mundo entero.

Es la oportunidad de cerrar filas y marchar todos los sectores con la mira puesta en el beneficio común, sin politizaciones estériles que lo único que logran es lastrar cualquier intento de remontar la turbulencia e impedir el infortunio de millones de mexicanos cuyo destino está en riesgo.

Hay que evitar que se ahonden las diferencias. Finalmente el apoyo es para México.

Comentarios