No bajar la guardia

Editorial EL UNIVERSAL

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Las cifras recientes en la capital del país indican una baja en el número de contagios y hospitalizaciones por Covid-19. Aunque se reconoce que pese a que obligado por la situación se tuvo que acceder a reabrir algunas actividades económicas en la fase de semáforo naranja, el gobierno de la Ciudad de México celebra que se esté rompiendo la cadena de contagios y en la última semana se haya registrado una lenta reducción tanto en ocupación de camas como en positividad de casos.

Son buenas noticias que indican la ruta que debería seguirse: aplicación de pruebas para la detección de casos, continuar con la estrategia de sana distancia, así como el uso y promoción del cubrebocas desde la propia autoridad.

También representa un buen logro ya que, aun con las elevadas cifras de contagios y fallecimientos, pudo evitarse la saturación de los servicios médicos y funerarios, los cuales, afortunadamente, hasta el momento no han llegado a desbordarse.

Las señales, sin embargo, no deben representar para la población un optimismo excesivo (Nueva Zelanda ha tenido que reinstaurar la cuarentena tras un rebrote que se da luego de haber tenido un manejo exitoso de la epidemia y 102 días sin contagios locales), ni para la autoridad significar el control de la pandemia, toda vez que los científicos han señalado que el virus ha llegado para quedarse entre la población mundial.

No obstante, el presidente Andrés Manuel López Obrador insiste en asegurar que en la pandemia estamos de salida, que se va bien en su control y que incluso comienza a haber una leve recuperación de los empleos perdidos por la contingencia, por lo que incluso festeja que cada vez más gente salga a las calles y no se estén registrando rebrotes de la enfermedad. Por lo anterior, niega tanto que se tenga que decretar un nuevo confinamiento, como la necesidad de replantear la estrategia adoptada contra el Covid-19.

Hace un mes parecía que se entraba en un camino de alivio de la enfermedad pero se dio un leve repunte cuando se anunció el fin de la jornada de sana distancia, así como cuando se pasó del semáforo rojo al naranja en algunas entidades y se relajaron las medidas; incluso algunos ciudadanos lo entendieron como el fin del confinamiento y comenzaron a salir masivamente a las calles, muchos sin medidas de protección. Ahora, e incluso más que cuando estaba el pico de los contagios, hay que ser estrictos en el cuidado de la salud para no echar por la borda el avance logrado en el ámbito sanitario.

 

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