Leves señales de esperanza

Editorial EL UNIVERSAL

Pese a que el gobierno ha tomado decisiones que pudieran desalentar la inversión, especialmente la extranjera, una luz de esperanza hacia la tan ansiada recuperación económica se ha dado con el anuncio de que regresaron al país recursos por 795 millones de dólares, propiedad de mexicanos que mantenían esos activos en el exterior, según un reporte del Banco de México con respecto al segundo trimestre de este año.

Por lo consignado en ese informe, se trata del primer retorno significativo de capitales desde el que se dio cuando Andrés Manuel López Obrador ganó las elecciones presidenciales de 2018, lo que en su momento fue visto como un signo alentador para los mexicanos que tenían recursos invertidos o en resguardo fuera del país.

Que regresen capitales mexicanos que estaban en el exterior es una noticia favorable, pero viene ahora un desafío doble: dar facilidades a esos capitales para que inviertan en cuestiones productivas y mantener la certeza para el capital local y exterior con el fin de que destinen sus inversiones a la generación de empleos. Es necesario terminar con los discursos ambiguos de la autoridad que un día se define como amiga de inversionistas y al día siguiente los estigmatiza.

El nuevo modelo que pregona el gobierno como el recurso sobre el cual se apalancará la recuperación económica de México, aparentemente sólo radica en que a diferencia de administraciones anteriores, esta vez no se rescatarán a banqueros o grandes empresarios, sino al pueblo, levantando primero la economía popular, aunque no se explica o se ha visto cómo será esto posible, si desde el propio gobierno se ha determinado la reducción del aparato estatal, dejando fuera a miles de empleados federales a los que ahora la pandemia parece también cancelarles la posibilidad de acomodarse en el sector privado.

Para recuperar la economía, el sector privado será clave. Si hay capitales que están regresando, quizá porque la crisis sanitaria también ha cerrado caminos o disminuido los mercados que se buscaba atender en el exterior, lo mínimo que se puede hacer aquí es incentivarlos, estimularlos para que se queden en el país, se inviertan para atender necesidades o nichos de mercado, y generen parte de los empleos que tanta falta están haciendo.

Por lo anterior es que se espera por parte de las autoridades no solo discursos en los que se reitera que las clases más desfavorecidas serán las primeras en ser atendidas, sino también garantizarles que podrán contar con una forma constante de ganarse la vida, para lo que se requiere que el Estado haga sinergia con la iniciativa privada, pues se trata de una relación en la que todos salgan mutuamente beneficiados. De eso finalmente se trata la recuperación.

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