La otra contingencia sanitaria

Editorial EL UNIVERSAL

Con un sistema de salud pública que se precia de su enorme cobertura y de ser uno de los que más atenciones da a sus usuarios, la crisis impuesta por la pandemia de Covid-19 ha venido a sumar y revelar una serie de deficiencias que ya se tenían y que se venían arrastrando de tiempo atrás.

Si antes de la irrupción en la vida mundial del virus SARS-CoV-2, los derechohabientes de servicios de salud provistos por el Estado denunciaban falta de medicamentos, personal y equipamiento en hospitales de todos los niveles de atención, ahora con la pandemia vienen a descubrir que se trata del peor momento para estar enfermos de otra cosa distinta.

Y es que a personas con problemas de salud crónicos o aquellas que tienen que enfrentar emergencias quirúrgicas, encuentran que la mayor parte de la atención y los recursos se han enfocado hacia el Covid, por lo que muchos de ellos, ante trastosnos que no pueden esperar, tienen que consultar con especialistas privados o adquirir de manera externa los medicamentos y equipos que necesitan, con el consiguiente gasto inesperado, mismo que muchas veces compromete el patrimonio que costó años en forjar para las familias.

Es un problema que se tiene que resolver. La escasez de medicamentos, equipos y personal no es una situación nueva, sino un problema que ha sido recurrente de décadas atrás en los servicios públicos, pero que ahora con la pandemia, se le suma una escasez general que también ya golpea a las farmacias y proveedores privados.

Basta ir de madrugada a cualquier hospital para ver imágenes desgarradoras, incluso de personas de la tercera edad, débiles y pasando frío, formadas para poder recibir medicamentos o consulta.

En ese sentido, el Partido Encuentro Social (PES) acaba de presentar una iniciativa para que la gente que tenga que desembolsar de su presupuesto personal para pagar su atención médica, le sea deducido ese concepto, así como el de gastos funerarios, cuando ello ocurra en medio de una emergencia sanitaria, como la actual por Covid-19.

La lección que deja esta pandemia es que no se debe esperar a que se presente una nueva calamidad que muestre la debilidad de los sistemas públicos de salud, sino estar constantemente revisándolos y fortaleciéndolos para que cuando surja una nueva contingencia, se esté preparado para atajarla sin descuidar las otras áreas de atención, y no se tenga que estar dejando a su suerte a pacientes que cursan con enfermedades igualmente graves y que no entienden de tener que esperar a que pase la situación. Es un tema al que urge poner atención porque en asuntos de salud no se puede perder tiempo.

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