Hoy la fiesta, ¿mañana la tercera ola?

Editorial EL UNIVERSAL

Cerca de cumplirse un año de la irrupción de la pandemia, todas las cifras alrededor del mundo registran un repunte en lugar de disminuir.

En las últimas jornadas los datos récord son una constante: Cerca de 58 mil contagios en un día en Reino Unido. 13 mil 997 muertes por el Covid el primer día del año, la cifra más alta reportada por la OMS. En México el último día de 2020 se presentaron 12 mil 406 contagios y mil 052 decesos, los segundos registros más altos desde que inició la pandemia.

En Estados Unidos la pandemia tampoco da tregua y en ciudades de Asia, que parecían tener bajo control la enfermedad, comienzan a hablar ya de la tercera ola.

Lo anterior se atribuye a las fiestas y reuniones que se han dado con motivo de las celebraciones por Navidad y Año Nuevo. A pesar de los llamados de las autoridades y de las sanciones —en algunos casos— la concentración de multitudes persiste.

En la Ciudad de México, a pesar del semáforo rojo, se denunciaron 595 denuncias por fiestas durante Navidad y la celebración de año nuevo.

En Playa del Carmen, Quintana Roo, cientos de turistas despidieron el año en las calles, muchos sin cubrebocas, en un ambiente de fiesta y contacto físico con el riesgo latente de contagio.

Los largos meses de confinamiento parecen haber derivado en hartazgo para buena parte de la población a nivel global, pero las consecuencias están a la vista: los sistemas de salud se encuentran cerca de la saturación.

Mientras hay personal médico que cumple jornadas extenuantes, que se han aislado de sus familias para evitar cualquier contagio y que son testigos diarios de la letalidad de la enfermedad, así como del riesgo de colapso en las hospitales, la conducta de cientos de miles de personas se convierte en un detonador del Covid-19.

Ignorar la gravedad de la situación y carecer de la menor empatía solo aleja la posibilidad de contener un mal que ha golpeado la economía y la forma de relacionarnos en los últimos meses.

En este combate al virus la solidaridad y el respeto a la vida de los demás son parte importante, así como entender que al cuidarse uno al mismo tiempo se cuida a los demás.

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