A contrapelo de lo que se cierne sobre el mundo afectado por la pandemia de Covid-19, hay sectores de la economía global que se han visto beneficiados por la coyuntura sanitaria que experimenta el planeta.

Si bien prácticamente la totalidad de las industrias, como la turística, la de transporte, la restaurantera o la del entretenimiento se han visto fuertemente golpeadas por los efectos del confinamiento y del cierre de fronteras, otros sectores de las actividades comerciales y de servicios encuentran en este instante oportunidades de negocio que les permitirán colocarse en la cresta de la ola y solventar la crisis que lamentablemente sí impactará en otros ámbitos con la fuerza de un tsunami.

Es el caso de los fabricantes de la industria farmacéutica, de insumos y equipos médicos —especialmente de respiradores pulmonares— y de artículos de higiene y cuidado sanitario, por ejemplo los desinfectantes. Otros ámbitos beneficiados son los servicios de mensajería y los de streaming, que ahora que se impone el confinamiento en los hogares, son la única forma que se tiene para tener contacto y acceso con productos e información de otras partes.

Sin embargo, en México, tras la declaratoria de la fase 2 de la epidemia por coronavirus, una serie de productos básicos y otros que no lo son, registraron incrementos en sus precios al parecer motivados por la incertidumbre económica pero, también, por quienes quieren sacar provecho de un momento en que la gente lo que primero buscará satisfacer serán sus necesidades de alimentación y cuidado sanitario.

Se anunció que la Profeco tiene facultades extraordinarias que casi no ejerce -dado que su carácter ha sido casi siempre más bien conciliatorio-, entre las que se cuentan multas de hasta 3 millones de pesos, clausura de negocios e inmovilización de productos, contra comercios que aprovechando una situación de emergencia, apliquen aumentos de precios aduciendo condiciones precarias de producción o encarecimiento de insumos por el cierre de fronteras.

En productos como el huevo o la tortilla no es lógico argumentar que se ven obligados a incrementar sus precios ya que se trata de artículos de producción nacional que no se ven afectados por restricciones de tipo internacional.

Es casi obvio que esto ocurra en momentos de escasez, pero tampoco se trata de llegar a extremos y medidas drásticas como lo que ocurrió en su momento en Venezuela, bajo el gobierno de Nicolás Maduro, en que se quiso hacer control de precios a la fuerza y lo único que se consiguió fue generar un desabasto generalizado. Hay que estar vigilantes de que todas las partes cumplan con honestidad el papel que les toca dentro del engranaje comercial y de servicios del país.

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