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Exportaciones, la oportunidad

Editorial EL UNIVERSAL

Para sorpresa de muchos, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) acaba de dar a conocer en su más reciente informe que México registró un superávit histórico en su balanza comercial durante el mes de octubre, por un monto de 6 mil 224 millones de dólares, y que llega en un momento en que incluso los especialistas esperaban un desempeño mucho más reservado en ese campo, de acuerdo a sus previsiones.

Con el corte del mes anterior, nuestro país lleva un saldo favorable de 25 mil 182 millones de dólares, mismo que ha ayudado a que el peso mexicano vaya apreciándose frente al dólar.

Las sorprendentes cifras contrastan con las del año pasado en que para las mismas fechas se registraba un déficit, con todo y que para entonces no se estaba en la situación crítica que se vive en este 2020 por la contingencia epidemiológica del Covid-19.

Es una buena noticia de que en medio de la adversidad financiera que azota al planeta por igual, México esté vendiendo al exterior más de lo que compra a otras naciones, y que se constata en un incremento constante en los ingresos que se perciben por concepto de exportaciones, que tan solo en el citado mes de octubre, dieron un inusitado salto de cuatro puntos porcentuales, pues si mientras en septiembre pasado se registró un modesto crecimiento de 0.8%, la cifra de octubre quedó en un tope positivo de 4.8%.

Hay que cuidar la mina de oro que representa el comercio internacional, cuidar y atender eficientemente esos mercados que demandan los productos y las materias primas mexicanos, y además procurar atraer la inversión extranjera, que tan maltratada ha sido en el último par de años.

Si los mexicanos no nos cuidamos, si no ponemos todo nuestro esfuerzo para que la pandemia ya no se prolongue todavía más, y pese a signos esperanzadores como el del superávit en el comercio exterior, la economía no podrá recuperarse tan rápido como la nación lo requiere.

Y ello va porque las estadísticas de contagios muestran que en este mes de noviembre se regresó al punto en que se estaba en mayo pasado, por lo que preocupa que los meses transcurridos en ese lapso se vieron prácticamente perdidos y donde el confinamiento y las medidas de cierre parcial de la actividad económica parecen no haber servido casi de nada. Y preocupa aún más al constatar en las calles que la gente muestra ya los signos de la fatiga pandémica que, entre otros efectos, trae consigo un relajamiento cada vez más acentuado de las medidas sanitarias de prevención de los contagios.

Ahora, con signos positivos en el horizonte, son oportunidades que México no debe desperdiciar.

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