Esperanza contra la violencia de género

Editorial EL UNIVERSAL

Editorial

La paridad de género en puestos de elección popular avanza en el país. La LXV Legislatura, que entrará en funciones el 1 de septiembre, se convirtió en la primera en alcanzarla al estar integrada por 250 diputadas y 250 diputados. En las próximas semanas la presencia femenina en cargos de gobierno se ampliará también cuando seis gubernaturas sean asumidas por mujeres.

Esta modificación en la conformación de órganos de poder en el país representa una esperanza para que la situación de todas las mujeres comience a cambiar y los problemas que les atañen sean atendidos con nuevos enfoques.

El más grave de ellos es el feminicidio y así lo reconocen quienes se convertirán en gobernadoras de Baja California, Campeche, Chihuahua, Colima y Tlaxcala. En los primeros siete meses del año se han registrado 2 mil 254 mujeres y niñas asesinadas, un promedio de 11 al día.

Con una mujer en la cabeza de las decisiones estatales es de esperarse un impulso a medidas que alivien la situación de violencia contra las mujeres que se vive prácticamente en todas las entidades del país.

El reto es transformar las acciones de violencia y de discriminación en acciones de empoderamiento y de inclusión.

El inicio del cambio puede darse con la puesta en marcha de gobiernos con una real perspectiva de género, en los cuales lo urgente sea desterrar conductas que ignoren a la mujer cuando interpone una denuncia por agresión o por amenazas; eliminar también prácticas que favorezcan al hombre, como la otorgación de créditos, por ejemplo.

México se encuentra en proceso de consolidar la inclusión de mujeres. Se espera que lo que no han podido hacer gobiernos de los tres niveles encabezados por hombres, en materia de erradicación de la violencia de género, lo consigan administraciones con mujeres al mando y con legisladoras en la mitad de las curules del Congreso federal.

A partir de ahora lo natural será que haya más empatía hacia un sector olvidado. Darle oportunidades iguales a las mujeres es lo mínimo que se requiere. Ayudaría a transformar la situación de la mitad de la población mexicana y por lo tanto del país.

 

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