En salud, una década perdida

Editorial EL UNIVERSAL

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La irrupción del Covid-19 ha venido a mostrar con claridad las carencias en el sistema de salud de México. Aunque el presupuesto asignado al sector es insuficiente, son miles de millones de pesos los que cada año manejan las autoridades en la materia.

EL UNIVERSAL revisó la manera en que se ha ejercido el gasto y encontró un historial de malas prácticas en las que han prevalecido pagos a médicos fantasma, compras de medicamentos con sobrecosto y recursos asignados a bonos de fin de año y comisiones sindicales, para lo cual no estaba previsto el presupuesto.

De todo ello ha quedado constancia en los informes de fiscalización que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ha practicado a los recursos que el gobierno federal ha transferido a los estados a través del Fondo de Aportaciones para los Servicios de Salud (FASSA) en 10 años (2009-2018). En este periodo se hicieron observaciones por irregularidades en el ejercicio de casi 42 mil millones de pesos del citado fondo. Apenas 6% de lo observado se recuperó.

Año tras año este tipo de irregularidades son señaladas en los reportes que entrega la Auditoría Superior de la Federación, luego de revisar el ejercicio del gasto público. Las consecuencias que se aplican por el hallazgo de las anomalías son mínimas o se pierden en el cúmulo de noticias que surgen, sin conocerse la resolución final.

En situaciones de emergencia es cuando revienta el problema y se conoce el uso poco responsable que autoridades de distintos niveles hacen de los recursos.

Con ese tipo de acciones el país pierde oportunidades para poner en marcha proyectos que superen las carencias que lo han acompañado durante décadas. El desarrollo en distintos sectores se pospone por corruptelas o incapacidad de quienes están al frente de la administración pública.

Hoy, con el problema del coronavirus, se hace evidente en el ámbito de la salud, aunque lo mismo ha ocurrido con áreas como la seguridad, en la cual se ha invertido para consolidar corporaciones policiacas, sin que eso se traduzca en una disminución de los índices delictivos.

Este gobierno tiene razón en argumentar que ahora centraliza el gasto por malos manejos en estados. Con esta decisión, sin embargo, cualquier irregularidad que se haya cometido queda sin ser sancionada y no se se precisa de qué manera se evitará que vuelvan a repetirse gastos irresponsables.

Todo sector es esencial, pero en estos momentos se confirma que el sistema de salud es vital para el país. La epidemia tiene que significar un antes y un después en el desarrollo del sistema. Sería imperdonable que pasada la emergencia siguiera en las mismas condiciones.

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