El saqueo arqueológico

Editorial EL UNIVERSAL

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México es de los pocos países en el mundo que cuenta con una vasta riqueza histórica que se encuentra en museos y zonas arqueológicas. Otro tanto, aún sin rescatar, se localiza a solo unos metros debajo del subsuelo. El enorme valor que pueden alcanzar las piezas fomenta el robo y falsificación para ofrecerlas en internet.

La Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicas, Artísticas e Históricas determina que son “propiedad de la nación —inalienables e imprescriptibles— los monumentos arqueológicos muebles e inmuebles”. Además, en el artículo 29 se establece que quien encuentre bienes arqueológicos “deberá dar aviso a la autoridad civil más cercana”.

Hay personas que hallan piezas arqueológicas y no dan el aviso correspondiente a la autoridad. Por el contrario, colocan las piezas a la venta en redes sociales y en portales de internet.

EL UNIVERSAL presenta hoy varios casos. En uno de ellos desde una página de Facebook ubicada en Colima, se ofrecía a la venta una figura antropomorfa. En otra, un usuario oferta por 800 pesos una hacha prehispánica de piedra presuntamente rescatada de la zona donde se construía el Nuevo Aeropuerto Internacional de México.

Otro anuncio pide 130 mil pesos por “piezas originales de una tumba prehispánica” de Xalisco, Nayarit, a pesar de que en junio de este año el Instituto Nacional de Antropología e Historia denunció el saqueo de una tumba en ese sitio.

Si se sigue buscando, se pueden encontrar “collares”, “esculturas” e “ídolos de barro”.

La comercialización no se da solo en sitios de internet, la semana pasada una casa francesa de subastas puso en venta 95 piezas arqueológicas pertenecientes a las culturas teotihuacana, maya, olmeca, así como a los estados de Guerrero y Oaxaca.

Si todas las piezas y monumentos son patrimonio de la nación ¿cómo se explica la subasta? O se trató de objetos falsos o son el resultado de saqueo. El gobierno de México demandó la cancelación del evento e incluso recibió el apoyo de la Unesco por tratarse de objetos que son parte del patrimonio cultural mexicano. Al final, la colección se vendió en un millón 200 mil euros, poco más de 25 millones de pesos, pero el gobierno presentó una denuncia ante la Fiscalía General de la República.

Los hechos de robo y falsificación de piezas precolombinas no son nuevos, pero pareciera que a las autoridades le han importado poco. La reacción del gobierno ante la subasta celebrada en Francia fue la adecuada. Se esperaría, de igual forma, acciones enérgicas para el saqueo interno. La defensa del origen y riqueza de México lo exige.

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