El futuro en juego

Editorial EL UNIVERSAL

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Más de 200 países registran la presencia del coronavirus en sus territorios y prácticamente no hay nación que pueda evitar el frenón económico que está ocurriendo en el mundo como consecuencia de la presencia del coronavirus y la paralización de actividades productivas no esenciales que buscan cortar de tajo la propagación de la enfermedad. Cada gobierno está haciendo los ajustes que considera necesarios y anunciando medidas para mitigar los efectos económicos de la pandemia.

Este domingo el presidente Andrés Manuel López Obrador dio a conocer el Programa Emergente para el Bienestar y el Empleo, que tiene como punto central la reactivación de la economía. La línea que siguen las acciones enunciadas corren en el mismo sentido que marcó esta administración desde el 1 de diciembre de 2018: privilegiar a los millones de mexicanos que sobreviven en condición de pobreza.

Por eso, se adelantó el pago de apoyos a 8 millones de adultos mayores y 10 millones 500 mil becas a estudiantes de todos los niveles, y se dio a conocer que más campesinos y pescadores tendrán apoyos directos. Se mantendrán “inalterables” y se profundizarán las acciones destinadas a la población “más pobre y vulnerable”, mencionó el mandatario.

Como parte del combate a la pobreza son herramientas útiles, pero prevalece la duda si resultarán efectivas para aliviar a la principal afectada por el Covid-19: la clase media y urbana.

En el país los casos confirmados de coronavirus se están concentrando en tres grandes áreas metropolitanas: la del Valle de México, y las zonas metropolitanas de Puebla y Guadalajara, de acuerdo con el Comunicado Técnico Diario que emite la Secretaría de Salud y con el subsecretario Hugo López-Gatell.

La paralización de estas metrópolis, que en conjunto suman más de 25 millones de habitantes, dejará inevitablemente un daño económico regional, que tendrá incidencia en el desempeño económico nacional. Cines, teatros, museos, restaurantes, centros nocturnos, centros comerciales están cerrados. Taxistas sin pasaje. Líneas áereas con escasa actividad. Hoteles sin huéspedes. Turismo detenido.

A mayor densidad demográfica, mayor es la afectación por el coronavirus. En Estados Unidos el ejemplo más claro es la ciudad de Nueva York, convertida prácticamente en el epicentro mundial de la enfermedad.

El programa presentado no debería tomarse como cosa juzgada. Requerirá de evaluaciones periódicas que informen si está cumpliendo con levantar la economía. Ahí se juega mucho del futuro de este país.

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