El covid es peligroso y letal. ¿Acaso no se entiende?

Editorial EL UNIVERSAL

Desde hace varias semanas, en la batalla contra el Covid-19 los gobiernos federal y locales han apostado a ampliar la capacidad hospitalaria y a trasladar personal médico de las zonas con menos casos hacia aquellas entidades donde la situación luce desbordada. ¿Cuál ha sido la utilidad de la medida? 

A pesar de esos esfuerzos, diciembre fue el mes más letal en el país desde que inició la pandemia con un total de 19 mil 867 defunciones y un promedio diario de contagios de 10 mil 082. 

Durante la primera etapa de la emergencia fue evidente que el estricto confinamiento impidió la propagación del virus en proporciones mayores. Pero desde que se relajaron las medidas, hay personas que se desenvuelven como si la normalidad hubiera regresado. 

El lunes 29 de junio la capital del país transitó del semáforo rojo al naranja y comenzó la paulatina reapertura de actividades. Para la primera semana de octubre se vislumbró incluso la posibilidad de avanzar al semáforo amarillo, pues las hospitalizaciones iban a la baja. 

En retrospectiva, ese fue probablemente el punto de quiebre. Para finales de octubre las aglomeraciones en la capital del país eran notorias sin que se respetara la sana distancia... y la bola de nieve comenzó a rodar. 

En noviembre la situación comenzó a desbordarse, mientras las autoridades se aferraban al color naranja “al límite”. 

Lo que sucedió en diciembre fue solo el aumento de tamaño de la bola de nieve, debido a que la movilidad en lugar de disminuir seguía en aumento. 

A todos debe quedar claro que el ascenso del número de contagios y de muertes por Covid-19 no se frenará de la noche a la mañana ni desaparecerá por una decisión gubernamental. 

La ampliación precipitada de espacios hospitalarios tampoco lo resolverá si la mayor parte de la ciudadanía no toma conciencia de que se requiere el esfuerzo decidido de todos para comenzar a ver una situación distinta. 

Los médicos, enfermeras y enfermeros del IMSS han grabado súplicas para que todos se queden en casa y así ayuden a contener los contagios. “Si no, no vamos a resistir”, concluyen. 

¿Qué parte no se entiende del mensaje? 

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