El caos llamado Pemex

Editorial EL UNIVERSAL

Los problemas en Petróleos Mexicanos no dejan de acumularse. Ahora enfrenta un freno en su producción por 421 mil barriles diarios, equivalente casi a la cuarta parte de los 1.7 millones de barriles que genera; en costo monetario representa 26.2 millones de dólares diarios. La razón, un nuevo accidente. El domingo se registró un incendio en la plataforma ubicada en el yacimiento Ku Maloob Zaap, que produce alrededor del 40 por ciento de toda la producción petrolera.

El escenario se suma a una serie de accidentes como el incendio en la refinería de Salina Cruz a principios de este mes, el siniestro ocurrido el mes pasado también en el yacimiento Ku Maloob Zaap y la conflagración de abril en la refinería de Minatitlán.

Esta sucesión de percances viene prácticamente a confirmar lo que este diario dio a conocer en abril, cuando se informó que un diagnóstico interno de la petrolera advertía del riesgo de accidentes en refinerías, por la falta de recursos para tareas de mantenimiento.

Para atajar información en el sentido de que el accidente haya sido resultado de la falta de inversión en mantenimiento, el director de Pemex negó ese motivo y se adelantó a decir que tiene que ver “con los riesgos de la industria petrolera”. En el accidente murieron cinco personas; dos están desaparecidas y seis se encuentran lesionadas.

Información oficial va en dirección contraria a lo señalado por el director de Pemex. En un reporte de la Secretaría de Hacienda entregado al Congreso de la Unión, se detalla que los programas de mantenimiento de equipos de perforación y reparación de pozos y para mantenimiento de servicios a pozos en Pemex Exploración y Producción han sufrido severos recortes presupuestarios.

Tras el accidente, Pemex asegura que la reparación de la plataforma puede darse en horas o en días.

Aunque este martes reinicie operaciones, la empresa productiva del Estado no podrá borrarse la imagen negativa que se ha construido por decisiones que han sido ampliamente cuestionadas por especialistas, como la austeridad a rajatabla para privilegiar otros proyectos.

El recorte en gastos superfluos siempre es benéfico. El problema es que la estrechez de recursos se ha aplicado también en labores clave como el mantenimiento con consecuencias que pueden ser funestas. No debe olvidarse que hoy al menos cinco familias están de luto.

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