Doble rasero migratorio

Editorial EL UNIVERSAL

No constituye un hecho único o aislado, como se afirma en el discurso oficial.

No constituye un hecho único o aislado, como se afirma en el discurso oficial.

Desde hace varios días los distintos medios de comunicación y las redes sociales han hecho eco de múltiples agresiones dirigidas contra los migrantes por los agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Guardia Nacional, con escenas de sometimiento que parecen ya constituir un modo de operar de los oficiales, y en los que se ve a niños, mujeres y hombres ensangrentados o tirados en el piso bajo el peso de varios agentes que los han detenido.

Se han documentado los repetidos empeños de agentes del INM y la Guardia Nacional por intentar desmantelar la caravana migrante que salió el sábado de Tapachula, y que han incluido golpes, empujones o corretizas y, por supuesto, detenciones contra ciudadanos centroamericanos y de Haití.

Resulta contradictorio que se orqueste y presuma el apoyo y el ofrecimiento de refugio a ciudadanos afganos que escapan del régimen Talibán —aun cuando la Cancillería se apresuró a explicar que los gastos no los hace el gobierno de México, sino que son financiados por organismos internacionales y que nuestro país sólo actúa como catalizador de dichos fondos— y que, en tanto, en la frontera sur del país se proceda con agresiones hacia otros grupos humanos que huyen de sus países por causas o situaciones igual de terribles como la violencia, la delincuencia, la represión, el hambre, las carencias o la falta de oportunidades.

Por ello es que a través de su representación en nuestro país, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), junto con otros organismos de derechos humanos, expresaron su preocupación por el trato que da México a los migrantes, haciendo un llamado para evitar el uso de la fuerza pública contra ellos, así como demandando que se emprendan investigaciones y sanciones contra oficiales implicados en denuncias y a que se revisen o reformulen los protocolos de actuación.

Pareciera que la promesa de campaña del expresidente estadounidense Donald Trump terminó por cumplirse: México se conformó en un muro contra migrantes y que finalmente nosotros, los mexicanos, sí terminamos por pagar.

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